La inversión extranjera ha sufrido en Cataluña una caída del 57,6% en el primer semestre de 2016 respecto al mismo periodo de 2015, pasando de 2.671 millones de euros a 1.131 millones, según los datos del Registro de Inversiones del Ministerio de Economía y Competitividad. En el mismo período, la inversión extranjera en el resto de España subió un 31,7%, desde los 7.350 a los 9.680 millones de euros.
La caída cercana al 60% de la inversión foránea en Cataluña en el primer semestre de 2016 constituye un «desplome histórico». Desde el inicio de la serie, en 1993, «nunca antes se había constatado en su primer semestre una caída de tal dimensión en la inversión extranjera en Cataluña», señala un reciente estudio de Convivencia Cívica Catalana.
En el caso de la inversión extranjera productiva, es decir, excluyendo la correspondiente a las Entidades de Tenencia de Valores Extranjeros (ETVE), la caída de la inversión extranjera en Cataluña en el primer semestre de 2016 fue aún mayor, de un 59,5%, respecto al mismo periodo de 2015, pasando de 2.613 millones de euros a solo 1.058 millones.
Madrid triplica a Cataluña en inversión extranjera productiva
En el mismo periodo de tiempo, la inversión extranjera productiva en el resto de España disminuyó, aunque en una tasa mucho más moderada que en el caso catalán, en un 16,8%.
A nivel comparativo, la inversión extranjera productiva en los primeros seis meses del año en la Comunidad de Madrid ha ascendido a 3.425 millones de euros, triplicando la cifra invertida en Cataluña.
Caída generalizada del interés por invertir en Cataluña
La disminución del interés por invertir en Cataluña en el primer semestre de 2016 ha sido general por parte de inversores procedentes de las principales áreas geográficas del mundo: Europa (-56%), América del Norte (-48%), Hispanoamérica (-92%) y Asia (-49%). En su conjunto, los inversores procedentes de los países desarrollados (OCDE) han reducido su volumen invertido en Cataluña en un 60%.
La caída de la inversión extranjera ha afectado a los principales sectores productivos de Cataluña tales como la industria de manufactura (-75%), las actividades inmobiliarias (-45%), la construcción (-58%), el comercio (-71%) y el sector financiero catalán (-69%).
Según el estudio, el comportamiento de los inversores internacionales en Cataluña «revela una significativa percepción de incertidumbre y riesgo», probablemente debida a la inestabilidad política derivada del «proceso soberanista en Cataluña, a la que debe añadirse el impacto negativo de factores impositivos y regulatorios».
«Cabe remarcar que la incapacidad del Gobierno de Carles Puigdemont para sacar adelante leyes, la dependencia de un grupo radical y anticapitalista como la CUP o los riesgos económicos y políticos inherentes a una hipotética secesión no son las mejores tarjetas de presentación para atraer a nuevos inversores a Cataluña», prosigue el informe.
A este respecto, las cifras oficiales muestran que desde finales de 2010, momento en el que el gobierno catalán hizo mención expresa a una hipotética secesión, los inversores extranjeros han invertido en Cataluña tres veces menos que en la Comunidad de Madrid, a pesar de que el peso económico y el PIB de ambas regiones es similar.
El Gobierno catalán oculta las verdaderas cifras
En numerosas ocasiones el gobierno catalán oculta las cifras oficiales de inversión extranjera del Ministerio cuando no le son favorables y, en su lugar, publicita llamativos datos de inversión extranjera en los que la región de Barcelona figuraría prácticamente como la primera región de toda Europa continental en inversión extranjera, por delante incluso de París, Berlín, Madrid o Roma.
Se trata de unos datos sorprendentes que deben tomarse con cautela. «Los datos que facilita el gobierno catalán son cifras procedentes de fuentes no oficiales, parciales –ya que no incorporan todas las tipologías de inversión extranjera- y, además, incluyen inversiones anunciadas pero no realmente realizadas», señalan los autores.
«Es obvia la gran diferencia existente entre una inversión anunciada y una inversión realizada. Puede haber empresas que por motivos propagandísticos o de imagen anuncien un volumen de inversión o un número de nuevos puestos de trabajo mayores que los reales o, incluso, que tales inversiones no acaben realizándose en absoluto, por circunstancias sobrevenidas, empeoramiento de la economía o cualquier otro motivo», explican desde Convivencia Cívica Catalana. En este sentido, ponen de ejemplo a BCN World donde se anunciaron inversiones multimillonarias de inversores chinos y árabes en Cataluña y que al final, como es sabido, no tuvieron lugar.


