El abultado déficit de la Seguridad Social, cercano a los 6.000 millones de euros, se ha disparado casi un 30% en el último año. Solo hasta julio, la Seguridad Social registra un déficit del 0,5%, muy por encima del 0,3% del PIB fijado para este año. La previsión para la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) es que el déficit se estabilice en el 1,5% del PIB durante los próximos cinco años.
Ante estos preocupantes datos, el subdirector de Fedea, Ignacio Conde-Ruiz, da una posible solución al problema. «Desde ahora mismo hasta dentro de varias décadas, los ingresos van a ser insuficientes para financiar los gastos y la pensión sólo subirá el 0,25% cada año«. Para Conde-Ruiz, la clave está en la inflación y todos los jubilados verán que, según suba ésta, su poder adquisitivo caerá al el 1,75% el primer año, y otro tanto el segundo. El economista ha asegurado que el actual sistema carece de lógica ya que el pensionista pierde poder adquisitivo a medida que van pasando los años.
El responsable de Fedea ha apostado por una reforma en profundidad y ha planteado como solución para contener el gasto un sistema tipo asistencial, en el cual se da la misma pensión a todos los trabajadores, independientemente de lo que hayan cotizado.
El presidente de la AIReF, José Luis Escrivá, ha apuntado que el grave problema de la pensión «no es dramático», pero matiza que solo a medio plazo, mientras que a largo plazo ha reconocido que hay una «gran incertidumbre» a la hora de hacer proyecciones de ingresos y gastos.
A su juicio, la Seguridad Social debe reducir gastos y ha insinuado la exclusión de las pensión no contributivas (viudedad y orfandad) del sistema de pensiones. Estas dos pensiones tienen un coste de 20.000 millones de euros.
Escrivá ha asegurado que la Seguridad Social cerrará este año con un déficit de entre 1,6% y el 1,7% del PIB, una previsión que sobrepasa el objetivo para todo el 2016, en el 0,3% e incluso las previsiones del propio Gobierno, en el 1% del PIB.
El responsable de AIReF se ha preguntado por qué si la Seguridad Social estaba en equilibrio en el año 2011, cinco años más tarde España se enfrenta a un déficit de 17.000 millones de euros. Escrivá ha señalado que la «incubación» de un déficit de tal dimensión se ha producido pese a la aportación del Estado a los fondos de la Seguridad Social, que ha aumentado en 4.000 millones, y las reformas realizadas entre 2011 y 2013 para contener el gasto.
En este sentido, ha considerado que este punto y medio de déficit se puede explicar por la evolución de la inflación, ya que desde 2013 «hay un shock de la inflación de 10 puntos». En su opinión, esto es lo que ha deprimido, de forma considerable, los ingresos por cotizaciones de la Seguridad Social. Ha comentado que no es útil hacer pronósticos para el año 2060 y es mejor trabajar, a medio plazo, en análisis de sostenibilidad de las pensiones ante distintos escenarios, que acoten la incertidumbre.
