Los trabajadores de Coca Cola han contado con el apoyo de varios dirigentes de Podemos, entre ellos su secretario general, Pablo Iglesias, quien ha considerado que esta lucha es «un ejemplo de dignidad para todos» y ha animado a dejar de consumir productos de esta marca.
«No hay que beber Coca-Cola hasta que Coca-Cola respete los derechos de sus trabajadores», ha afirmado Iglesias en declaraciones a los periodistas una hora antes de conocerse el fallo.
Posteriormente, el Tribunal Supremo ha confirmado el fallo de la Audiencia Nacional y considera que el proceso de readmisión de los trabajadores de la planta de Coca-Cola en Fuenlabrada (Madrid) es correcto, y por tanto desestima el recurso presentado por el sindicato Comisiones Obreras (CCOO).
El Supremo ha avalado de esta forma la decisión adoptada por la Audiencia Nacional en septiembre de 2015, que ya consideró que la compañía se había ajustado a Derecho a la hora de readmitir a estos empleados, tras declarar nulo el ERE aprobado en 2014.

La Sala de lo Social de este organismo «ha confirmado las resoluciones de la Audiencia Nacional sobre la regularidad de la readmisión efectuada a los trabajadores del centro de Fuenlabrada«, según ha informado en un comunicado el Tribunal.
Algunos trabajadores que discutían el salario aplicable o las condiciones concretas de su readmisión
Ha precisado que la decisión no obtuvo unanimidad, ya que dos de los miembros de la Sala emitieron votos particulares discrepantes y un tercero emitió un voto particular concurrente es decir, que estaba de acuerdo con el fallo, pero no con la argumentación mayoritaria.
En su comunicado, el Supremo apunta que respalda el resto de pronunciamientos de la Audiencia Nacional en este caso, a excepción del que hace referencia «a la inadecuación del procedimiento de ejecución colectiva para algunos trabajadores que discutían el salario aplicable o las condiciones concretas de su readmisión».
Por su parte, Coca Cola ha señalado en un comunicado que valora la resolución del Supremo, ya que le permitirá «cerrar el proceso de reordenación industrial iniciado tras la integración de los siete embotelladores ibéricos», y que posteriormente fusionaron con otras europeas para formar Coca-Cola European Parnters (CCEP).
Este proceso obligó a la compañía a una reorganización «debido a la existencia de una sobrecapacidad de producción que ponía en peligro la viabilidad futura del proyecto empresarial», según la compañía, que ha destacado que actualmente sus fábricas en España «se encuentran entre las más eficientes de Europa».
