La OCDE ha elevado las previsiones para España en plena incertidumbre política. El organismo ignora por completo las presión en los mercados de deuda y el batacazo bursátil de la última semana para asegurar que España crecerá por encima del 2,8% del PIB este año, frente al 2,3% estimado anteriormente.
En un informe más benévolo sobre la economía española, el organismo, dirigido por Ángel Gurría, no ha desatado el alarmismo pese a los evidentes riesgos a los que se expone España, como la disparada inflación por los precios del petróleo, la incertidumbre política y la guerra comercial.
«Una inversión en construcción más elevada o una mayor demanda desde Europa, el principal destino de las exportaciones españolas, podría acelerar el crecimiento más de lo proyectado”, según ha asegurado el informe. No obstante, la OCDE viene de dibujar un escenario muy pesimista para España, como la fuerte desaceleración económica debido al «procés» separatista en Cataluña. Ahora, borra estas alarmas y asegura que «las consecuencias de la incertidumbre política en Cataluña han estado claramente contenidas”.
La subida al 2,8% del PIB es una de las más elevadas estimaciones sobre España de cara al 2018, mientras que también incrementa su previsión para 2019 al 2,4%, tres décimas más, pero mostrando una tendencia a la baja del crecimiento. De esta forma, los consumidores españoles mantendrán su tendencia ascendente, empujando al alza el crecimiento, con una mejora en el empleo, y espera un incremento de los salarios.
No obstante, el informe avisa de que todavía «se necesitan reformas para mantener el crecimiento». En concreto, señala que la bajada de impuestos impedirá cumplir el déficit fijado por Bruselas. El desequilibrio en las cuentas públicas alcanzará el 2,4% del PIB este año y al 1,5% el año próximo. A ese respecto, los autores del informe insisten en que para reducir el peso de la deuda pública (aunque disminuye desde 2016, seguirá siendo del 96% del PIB en 2019) el Gobierno debería ajustarse a sus objetivos de medio plazo.
Más IVA reducido y eliminar las bonificaciones fiscales
Además ha pedido incrementar el IVA reducido, eliminar exenciones y deducciones y la creación de impuestos medioambientales.
Las cifras de la OCDE sobre España van en la línea de las presentadas hace apenas unas semanas por la Comisión Europea (había estimado un 2,9% en 2018 y un 2,4% en 2019), con las del Fondo Monetario Internacional (2,9% y 2,2%) y con las del propio Gobierno (2,7% y 2,4%).
Una de las razones de esta revisión es que los autores del estudio consideran que se han contenido las consecuencias económicas de la incertidumbre política en torno a Cataluña, que en noviembre había empeorado.
Detrás de esa recuperación «robusta y equilibrada» está el buen comportamiento del consumo privado, así como el tirón de la inversión y de las exportaciones, factores que se van a moderar este ejercicio y el que viene. En cualquier caso, la expansión económica va a seguir permitiendo la reducción de la tasa de paro (la más elevada de toda la OCDE, a excepción de Grecia), que debería pasar del 17,2% en 2017 al 15,5% en 2018 y al 13,8% en 2019.
Y ahí es donde para la organización resulta «clave» la aplicación de la reforma de las pensiones, cuya entrada en vigor ha quedado aplazada con el acuerdo que el Gobierno estableció con el Partido Nacionalista Vasco (PNV) para sacar adelante los Presupuestos de 2018.


