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Ángel Gurría, jefe de la OCDE.

La OCDE y sus nefastas consecuencias de sus recetas económicas a España

La OCDE llevaba desde 2011 exigiendo una moderación salarial, con un abaratamiento del despido y subidas de impuestos debido a la fortísima crisis que vivía España entonces.

El organismo daba esta receta a España en sus informes de antes, incluso llegó a exigir un despido aún más barato que el aplicado en la reforma laboral para crear empleos indefinidos. Todo ellos aderezado con «moderación salarial» un mantra que se extendía una y otra vez por los círculos empresariales y organismos institucionales, como el Banco de España. De hecho, la reforma laboral de 2012 incentivaba estas medidas, con el objetivo de reducir drásticamente el número de parados, como finalmente se ha conseguido.

La OCDE cambió por primera vez su discurso en 2014. La receta de la moderación salarial había desaparecido del menú económico con el que España tenía que digerir la crisis y la doble recesión, primero la de 2008 y después la de 2012, con rescate a las cajas incluido. No solo fue la OCDE quien exigía hasta ese año contener los salarios en niveles bajos, también era parte del recetario del Fondo Monetario Internacional, dirigido por Christine Lagarde, condenada por el caso Tapie pero manteniéndose en el cargo.

Todos los organismos insistieron en la moderación salarial, pese a perjudicar a millones de trabajadores

También la Comisión Europea apoyaba estas fuertes medidas de moderación salarial, en las que se pedía recortar los salarios en un 10%. Se aplicó un recorte de las pagas extras a los funcionarios entonces, pero lo volvieron a recuperar por orden judicial. No así los trabajadores del sector privado, que ven incrementados los beneficios empresariales, pero no sus sueldos. «En algunos países la solución de rebajar los salarios ha alcanzado el límite», aseguró hace cuatro años el organismo, pero los salarios comenzarán a subir de forma exigua y por debajo de la inflación este mismo año, para alcanzar los 1.000 euros en 2020.

El precio pagado para cumplir esta exigencia tiene ahora sus consecuencias. La receta exigida por la OCDE muestran que los salarios en España son los segundo más bajos de los 34 países que conforman este grupo de economías occidentalizadas.

La moderación salarial solo tenía como objetivo crear empleo, sin importar las condiciones: el fin justificaba los medios

Pese a los frutos cosechados por la reforma laboral, con un nivel de empleados de 19 millones, el más alto desde septiembre de 2008, y con un número de parados de 3,16 millones, la mitad del máximo alcanzado durante la crisis, los salarios son los perdedores pese a que España crece al 3% por tercer año consecutivo y está en condiciones de cerrar este 2018 al mismo ritmo. La tasa de empleo se sitúa en el 61,7% de la población activa, según afirma el organismo

Según el informe anual de perspectivas de la OCDE, la productividad laboral es inferior a antes de la crisis, debido principalmente al tipo de empleo creado desde 2010, con un incremento de los trabajos temporales y sueldos muy bajos.

Con las recetas aplicadas en los años más duros de la crisis, los salarios se han estancado. Su evolución es inferior a la que había antes de la crisis, con una subida de la productividad del 2,1% por hora trabajada, un incremento que pudiera ser fuerte si la mayor parte de los nuevos trabajos no fueran temporales, como está ocurriendo desde hace cinco años. Y es que, este incremento de la productividad no se está trasladando a los salarios, como si las empresas guardaran para sí el montante económico que ingresan.

A su juicio, las empresas más punteras llegan a aumentar la productividad al 5%, son precisamente las que están trasladando la parte correspondiente a las nóminas de los trabajadores.

Grecia y España continúan a la cola de la OCDE

Son los dos peores países en cuanto a la tasa de paro se refiere. En España alcanza el 16%, mientras que en Grecia aún está cerca del 20% y llegó al 28% en el peor momento de la crisis.

Según la OCDE, quienes estaban en paro en la crisis se han conformado con las ayudas y prestaciones de paro que han supuesto una fuerte pérdida de poder adquisitivo. De hecho, millones de desempleados han dejado de percibir prestación alguna, cerca de 1,39 millones, mientras que menos de un tercio de los parados cobra prestación.

La OCDE prosigue con las nefastas consecuencias de sus recetas. Los puestos de trabajo que han tenido que aceptar quienes se quedaron en paro durante la crisis son de una calidad muy inferior a los que tenían previamente, y por tanto los salarios son más bajos.

Moderación salarial, una receta que funcionó en Alemania y que ha hundido a España, Italia, Grecia y Portugal

La OCDE, no obstante, justifica aún la exigencia de la moderación salarial. Todo era por crear empleo, de cualquier manera y sin miramiento. El fin justificaba los medios, y ahora afirma que había que sacar del paro a muchas personas que podrían haber pasado a formar parte del grupo de desempleados de larga duración, cuyas ayudas ya no habrían obtenido.

Esta misma receta sirvió a Alemania para afrontar las crisis tras la caída del muro de Berlín. No obstante, en España, en Italia, Portugal y Grecia solo han traído miseria laboral. Pese a ello, la OCDE insiste en defender la actual reforma laboral: «La reforma funciona. La cuestión es si es lo único que hay que hacer. Por supuesto que no».

 

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