Centenares de españoles acuden de nuevo al Valle de los Caídos, epicentro de la polémica medida anunciada por el Gobierno del PSOE: la exhumación de Francisco Franco, sin el consentimiento expreso de la familia.
En las últimas semanas y a raíz de las polémicas declaraciones de Sánchez para exhumar los restos de Franco miles de personas han acudido al Valle de los Caídos, un símbolo de la reconciliación tras la Guerra Civil entre 1936 y 1939, hace ya casi 80 años. No obstante, el Gobierno socialista quiere ir más allá de Franco y prohibir cualquier exaltación a su figura, incluida la Fundación Francisco Franco, que custodia más de 30.000 documentos.
El Gobierno ha insistido en varias ocasiones en exhumar el cuerpo de Francisco Franco y retirarlo del Valle de los Caídos, mientras miles de familias han pedido, sin éxito, poder realizar la exhumación de sus seres queridos para sacarlos de la Basílica. No obstante, la labor es un duro trámite burocrático, por lo que el Gobierno tendría que modificar la ley antes de poder sacar algún cuerpo de este monumento.
La izquierda vende el Valle de los Caídos como un mausoleo, pero la realidad es que es un «lugar de memoria y reconciliación», donde están enterrados combatientes de ambos bandos durante la Guerra Civil.
Este fin de semana y a pocos días del 82 aniversario del inicio de la Guerra Civil, las visitas al monumento se han multiplicado. Había largas colas en la carretera de acceso y algunos han tenido que aparcar el vehículo a más de dos kilómetros de la entrada ante la falta de espacio. Lo mismo sucedió el pasado fin de semana, cuando las visitas al Valle de los Caídos se habían disparado un 45%.
La caravana de vehículos, según dejan constancia los tuiteros, se registraba desde primera hora de la mañana, en una nueva peregrinación para mantener este símbolo de reconciliación intacto.
Mientras el Gobierno juega a qué hacer con los restos de Franco, más de 33.800 personas están enterradas en este monumento, algunos de ellos sin consentimiento de las familias. Para ellos, no hay tanta urgencia ni celeridad, como sí está realizando el PSOE de Pedro Sánchez en un acto revanchista por una guerra que terminó hace ya 79 años.
El Gobierno no tiene el consentimiento de la familia y no podrá exhumarlo en julio
El director general de Memoria Histórica, Fernando Martínez, ha admitido hoy que «parece ser que sí» hay problemas con la familia Franco por la decisión del Gobierno de exhumar los restos del dictador y ha dudado de poder llevar a cabo la exhumación este mes de julio, como tenía previsto el Ejecutivo.
Fernando Martínez, que se ha referido a este asunto a su llegada a la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, ha explicado que «en este momento lo único que se está haciendo es un estudio jurídico a fondo» y que, «en el momento en que se tengan despejadas ya todas las cuestiones jurídicas se avanzará».
Ha insistido en que «se están estudiando todas las posibilidades que puede haber, de cara a hacerlo bien», y ha asegurado que no se han fijado ningún plazo. El pasado 17 de junio, la comisión permanente de la ejecutiva del PSOE apostó por la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos y, días después, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sugirió en una conversación informal con periodistas en el patio del Congreso que ésta se produciría este mes de julio. Hace días, sin embargo, que en el PSOE se reconocía que ese marco temporal podría prolongarse, dada la complejidad de la medida.
