Los hipopótamos que el narco Pablo Escobar llevó a Colombia han proliferado hasta el punto de que se ha podido estudiar su impacto en el ecosistema, algo insólito en una especie animal de gran tamaño.
Los hipopótamos, herbívoros plácidos en apariencia, pero de 1.800 kilos de peso, territoriales y peligrosos y ahora se han multiplicado a más de 40 animales, pero el recuento podría ser de 50 o incluso de 60. Esta situación llamó la atención del Profesor de la División de Ciencias Biológicas de UC San Diego, Jonathan Shurin, quien a lo largo de los años ha colaborado con científicos colombianos en una variedad de proyectos científicos en ecología acuática.
«Esta fue una gran oportunidad para estudiar algo que nunca se había estudiado antes», dijo Shurin y añadió que «evaluar los impactos del ecosistema de la vida animal más grande del mundo fuera de su rango nativo es algo que no siempre se puede hacer».
Cuatro horas al este de Medellín, en el municipio colombiano de Puerto Triunfo, los hipopótamos de la Hacienda Nápoles se han convertido en una atracción turística. Los hipopótamos se clasifican como «ingenieros del ecosistema», ya que mueven los nutrientes clave de un ecosistema a otro, no muy diferente de cómo el salmón transporta los nutrientes del océano a los ríos río arriba.»Los hipopótamos fertilizan lagos comiendo hierba en la tierra y luego defecando en el agua por la noche», explicó Shurin. «Esto tiene efectos en todo el ecosistema, desde microorganismos hasta cosas como ranas y murciélagos».
