Ser auxiliar de vuelo es sinónimo de una mayor propensión al desarrollo de varios tipos de cáncer, como piel, tiroides, mama, tumores, útero y cuello uterino.
Así lo ha afirmado un reciente estudio liderado por Eileen McNeely, de la Harvard T.H. Chan School of Public Health (Estados Unidos). Tras analizar los resultados de las respuestas de 5.366 trabajadores de vuelo junto con otros 2.729 con un nivel socioeconómico similar, el estudio determina que las probabilidades de tener cáncer de mama entre el personal de vuelo son del 51% respecto al otro grupo
En el caso del melanoma, las probabilidades se disparan al 100%, mientras que es cuatro veces más probable ser diagnosticado de cáncer de piel. El estudio concluye que se debe al trabajo.
No obstante, el estudio no concluye si los participantes padecieron o no cáncer antes de trabajar, sino que se ha realizado la encuesta entre los trabajadores que sí han padecido esta enfermedad. Tampoco se examinaron las tasas de supervivencia del cáncer, solo los diagnósticos.
Según el equipo de investigación, la exposición a radiaciones naturales en altitudes altas, junto con los turnos de trabajo, cambio de horarios e interrupción de los ciclos de sueño y la mala calidad del aire en cabina podrían ser causas de padecer cáncer con una mayor probabilidad que el resto de la población analizada.
Debido a sus altos ingresos, no obstante, este personal laboral puede realizarse revisiones periódicas y por tanto poder detectar el cáncer antes de que se desarrolle.


