El Rey Felipe VI ha firmado este martes el decreto de unas nuevas elecciones que se celebrarán el próximo 26 de junio. Tras la disolución de las Cortes, la Diputación Permanente será una especie de ‘minicongreso’ hasta la celebración de los nuevos comicios.
La Diputación permanente, de la que se quedó fuera de la Mesa Podemos, está formada por el presidente del Congreso Patxi López y 60 miembros más sus suplentes, 121 personas en total. Estos 121 diputados seguirán cobrando su sueldo y tomarán el testigo del Pleno hasta que se vuelvan a constituir las Cortes.
Los 229 diputados restantes tienen derecho a pedir una indemnización que asciende a 5.000 euros tras la legislatura más corta de la historia de España que ha durando apenas 4 meses tras la falta de acuerdo de los partidos y líderes políticos. La indemnización equivale casi a dos meses de sueldo y es incompatible con otros ingresos, por lo que los polñiticos deberán decidi qué quieren cobrar.
El salario base medio de un diputado ronda los 2.813 euros por 30 días, por lo que cada diputado recibiría unos 5.000 euros por el trabajo que pierde entre la disolución y la creación del nuevo Congreso. Tras las elecciones del 20 de diciembre, se acogieron a esta alternativa el 90% de los diputados que dejaban sus escaños: 222 sobre 247 legisladores.
Los 350 parlamentarios se quedarán con su móvil y tablet de última generación y que el Congreso entrega a cada uno de los miembros en su constitución, tal y como acordó la Mesa del Congreso, hasta el próximo 26 de junio. Quienes no revaliden su escaño tendrán que devolver los dispositivos tecnológicos al Parlamento.
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