Los «hijos del Estado Islámico» podrían convertirse en un «peligro para mañana», según han informado altos responsables belgas expertos en investigaciones antiterroristas a la agencia AFP.
Según ha recogido el diario francés L’essentiel, «Bélgica cuenta todavía con unas 160 personas que están allí, hombres y mujeres, y unas 20 desean regresar», explicó el este miércoles uno de estos responsables a la agencia AFP.
Por el momento, no hay señales de un próximo retorno masivo de combatientes desde Siria y «la mayoría de aquellos que quieren regresar son mujeres, que quieren volver porque muchos menores nacieron allí», añadió.
Además, el experto ha explicado que «80» de estos últimos son hijos de combatientes que se marcharon de Bélgica, una cifra «similar» a la de los descendientes de yihadistas procedentes de otros países europeos. Y citó unos 80 en el caso de Holanda y de 200 a 300 en Francia.
«Incluso si no representan una amenaza inmediata, podrían ser un peligro para mañana» y de los 80 todavía en Siria, «18 ya regresaron», espetó.
«Sabemos que en el seno de Dáesh estos menores reciben entrenamiento militar cuando tienen siete, ocho o nueve años, padecen un lavado de cerebro… Por supuesto, se convierten en un riesgo. Han visto atrocidades, bombardeos. Es un tema delicado, complejo», valoró.
Cuando los sirios llegan a Bélgica, las autoridades «intentan integrar desde el principio la dimensión de protección social» y «para los adultos, cuando salen de prisión, también debemos iniciar un proceso de desradicalización».
«Si queréis, cada mes abrimos el camino a 15.000 refugiados y perdéis la cabeza»
El ministro de Interior de Turquía, Süleyman Soylu, amenazó a la Unión Europea con romper el acuerdo de refugiados y enviar a 15.000 migrantes cada mes a su territorio, informó el rotativo Hürriyet.
«Tenemos un acuerdo de readmisión. Si queréis, cada mes abrimos el camino a 15.000 refugiados y perdéis la cabeza», dijo Soylu en un evento anoche en Ankara. Turquía amenaza de forma reiterada a la UE con suspender el acuerdo cerrado en marzo de 2016 por el que se avino a recibir de vuelta a refugiados llegados a Grecia desde su territorio a cambio de ayudas económicas y la exención de visados para sus ciudadanos.


