El partido de Angela Merkel tendrá que aliarse con los Verdes y el Partido Liberal para poder formar gobierno. Una «coalición jamaicana» -por los colores de estos tres partidos-. El problema: los programas económicos de cada uno de ellos. El riesgo, la paralización de inversiones en un país con el ritmo ralentizado.
España sería uno de los afectado en caso de un parón de la economía alemana, aunque sin llegar a recesión. Los Verdes se quieren mantener en el euro, mientras que el Partido Liberal ya se ha posicionado en contra de la moneda única. Estas marcadas diferencias se plasmarán en las posibles reformas que intente aprobar el Gobierno de Merkel, más cuando el BCE ya ha anunciado el fin de los estímulos, aunque con mensajes muy ambiguos. A esta inestabilidad en la principal potencia del euro se suma la tensión en Cataluña, que ya registra freno en consumo y en la inversión por el desafío separatista.
Si desde Alemania se bloquean las reformas encaminadas a la Unión Bancaria y Económica se desencadenaría el fin de la estrategia de la UE para eliminar la soberanía nacional de Bruselas, provocando a su vez tensiones internas entre los que abrazan el euro y quienes quieren dejar esta moneda. Los euroescépticos están ganando terreno, según se han visto en sucesivas elecciones, pero aún son minoritarios como para eliminar de facto la moneda. No osbtante, esta creciente incertidumbre sí tiene efecto en la cotización del euro, que se aleja del 1,2 frente al dólar en tan solo dos sesiones.
Hasta ahora, España ha sido uno de los países más beneficiados por la actuación del BCE, tanto a nivel público como privado, las empresas y el Estado se han ahorrado miles de millones de euros -solo el Estado se estima 10.000 millones en intereses- por este programa. Pero si el BCE comienza a dar un giro en plena incertidumbre política, España vería como los intereses de su deuda se incrementan, por lo que será más caro emitir deuda, lo mismo ocurriría con las empresas más endeudadas.
«El problema de Europa es que el desarrollo de la conciencia europea es más lento que el avance de la realidad concreta. Tal situación, en un mundo de decisiones cortoplacistas, impide el desarrollo del sueño europeísta», afirma Alex Fusté, Chief Global Economist de Andbank, en un análisis sobre la situación tras las elecciones alemanas. «Es como si no pudiera haber pasos firmes hacia adelante sin una realidad presente idílica, cuando lo idílico, simplemente, no existe. Quizá el problema, como dijo Thatcher, sea que “Europa es producto de su historia. En contraste con América,
que es producto de la filosofía”. Pero no nos perdamos en vaguedades y pasemos a trasladar las primeras reflexiones/conclusiones alcanzadas hoy en el Comité de Inversiones (reunidas las partes afectadas) tras una lectura razonada y objetiva de los hechos acaecidos en Alemania».
En este sentido, Fusté destaca que las «matemáticas no dan para una coalición directa de dos fuerzas (a priori más estable) en Alemania, tras el anuncio del SPD de Schultz de pasar directamente a la oposición y no formar coalición». La realidad, pues, nos acerca a una solución sub-óptima, con más partícipes, en algunos casos con programas antagónicos, y cuya suma tampoco garantiza una mayoría holgada. La coalición posible (al parecer la única), conocida ya con el nombre de “Coalición Jamaica”, agruparía la CDU/CSU de Merkel con los liberales del FDP y los Verdes.
Los Liberales euroescépticos exigirán el Ministerio de Economía
Irónicamente, mientras los liberales defienden no seguir avanzando en la integración europea, los verdes, al parecer sí. ¿De qué lado se decantará la balanza? Los primeros exigirán el Ministerio de finanzas, mientras que los últimos probablemente exijan el de exteriores. Desde un punto de vista de integración europea, y a pesar de este aparente equilibrio de fuerzas, la realidad deja lugar a pocas dudas. La fuerte irrupción de la derecha alternativa alemana, alimentada por las deserciones en el partido de Merkel, quién ya ha dicho que trabajará por recuperarlos, «invita a pensar en una cierta involución interna y un giro hacia la derecha en las políticas de Merkel. Eso sugiere menos integración».
El nuevo enfoque más conservador, junto con la presencia de los liberales en el gobierno, nos hace pensar que el nuevo foco de la política exterior experimentará un viraje hacia la consolidación de las instituciones existentes, y ya no será la creación de nuevas instituciones o la transformación de las mismas, con el objeto de avanzar en integración.
Macron, ante la nueva realidad alemana, pero también tras el revés sufrido ayer en las elecciones al senado en Francia (en donde apenas logró 27 escaños, muy por detrás de los 149 de los conservadores y los 69 de los socialistas), mucho nos tememos que deberá reducir sus pretensiones reformistas en materia Europea.
El proceso de coalición en Alemania probablemente lleve meses, y quizá se alargue hasta Diciembre. Hay quien dice que dadas las evidentes contradicciones entre verdes y liberales va a ser difícil poner de acuerdo a fuerzas con voluntades programáticas tan diferentes. En este sentido, hay quien ya apunta a nuevas elecciones como un escenario probable. En este sentido, no cree que ocurra. «En primer lugar porque los responsables de los paridos políticos en Alemania tienen tradición de no bloquear coaliciones cuando estas son posibles. Y en segundo lugar, porque si hay una persona capaz de crear consensos, es Merkel. Así pues, esta triple coalición es nuestro escenario central. Con sus bondades y sus defectos», ha explicado.
Muchas son las preguntas que ahora quedan en el aire: ¿Qué pasará con la unión bancaria? ¿Y con el apoyo y los estímulos del BCE? ¿Qué pasará con el intento de profundizar en el ESM (European Stability Mechanism) como un vehículo más permanente de gestión de fondos y financiación regional? ¿Qué pasará con Grecia? En 3 meses tenemos un importante test de la “solidaridad en la Eurozona”, pues se tiene que decidir sobre una probable extensión del programa de rescate, o incluso estaba previsto tratar la idea del “debt relief” para Grecia; una idea que los liberales, por cierto, han dejado claro que solo apoyarán si Grecia sale del Euro.
Por último, pero no menos importante, los resultados invitan a pensar que la implosión del centro y centro izquierda político en Europa continúa, y lo más importante; la percepción de que los populismos en Europa murieron con la derrota de Le Pen resultó ser errónea. En fin. Esta querida Europa nuestra que no deja de sorprenderme en su capacidad infinita de complicarlo todo en cuestión de horas.
