El incremento del uso de robots en las naciones ricas podría amenazar dos tercios de los puestos de trabajo en los países en desarrollo y facilitar una «relocalización» de fábricas a los países industrializados, según un informe de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).
Los efectos del avance de la robótica en la fabricación podrían ser más «significativos» en los países en desarrollo porque afectarían a puestos de trabajo de baja cualificación, muchos de los cuales «ya han desaparecido» en los países desarrollados, agrega el texto, citando el Informe del Desarrollo de 2016 del Banco Mundial.
El avance de la robótica también se ve como «una oportunidad» para los países en desarrollo, ya que, por ejemplo, la combinación de las impresoras tridimensionales y el uso de robots podría facilitar la fabricación a gran escala en las pequeñas empresas.
Los robots industriales se han desplegado principalmente en la industria automovilística, eléctrica y electrónica, según la UNCTAD, lo que significa que «los países en desarrollo -como México y muchos países de Asia- que participan en actividades de exportación en estos dos sectores son los más expuestos a la relocalización».
El Banco mundial recomienda imponer impuestos a los robots para pagar prestaciones sociales a los trabajadores menos cualificados que pierden por ellos su empleo
El informe aconseja a los países en desarrollo que impongan impuestos a los robots y eviten la creciente desigualdad -provocada por la pérdida de empleos poco cualificados- a través de prestaciones sociales.
No obstante, la UNCTAD insta a los países en vías de desarrollo a «aceptar la revolución digital» y a «construir mercados locales y regionales» para evitar la movilización de las plantas de producción a los países industrializados.
El documento revela que la «relocalización» está ocurriendo lentamente, aunque se limita a sectores como la industria eléctrica, electrónica y automovilística.
Los robots acabarán con la deslocalización
«La deslocalización sigue teniendo lugar», admiten, «los costes laborales siguen siendo un factor en la decisión de las empresas sobre dónde ubicar la producción, especialmente de bienes con alto contenido de mano de obra».
El informe también indica que desde 2013, China ha comprado más robots industriales que cualquier otro país, y pronostica que a finales de 2016, es probable que supere a Japón como el mayor operador mundial de robots industriales.


