Los temporeros de la Agencia Tributaria son un pequeño ejército -en comparación con el del Estado- de 900 personas que ayudan a los contribuyentes a cumplir con Hacienda desde este miércoles y durante toda la campaña de la Declaración de la Renta 2015. Su contrato es de dos meses y son expertos en el Programa Padre, forman parte de los fijos-continuos de la Agencia Tributaria, con un contrato de dos meses, su antigüedad alcanza los 15 años y su sueldo es el de 1.000 euros.
El sindicato mayoritario de los funcionarios, C-SIF, ha exigido a la Administración que consolide este empleo, con la consecuente oposición, para poder convertirlos en indefinidos, y por tanto supondría un coste mensual de casi un millón de euros al mes atendiendo solo a la nómina, a lo que habría que añadir los equipos y resto de costes para poder realizar su trabajo.
A juicio del sindicato, estos expertos en el Programa Padre podrían colaborar en la gestión, recaudación y lucha contra el fraude, tareas ahora gestionadas por empresas que prestan servicios de información tributaria básica, confección de borradores, o en el programa de citas, con un coste anual para las arcas públicas de 9 millones de euros.
«De hecho, ya se consiguió consolidar el empleo a 100 fijos-discontinuos de Madrid y Barcelona, si bien, con la llegada de la crisis y los ajustes realizados sobre las plantillas, se frenó este proceso», afirma el sindicato en un comunicado.
CSIF asimismo reclama que se reconozca la antigüedad a este colectivo por tramos anuales y no únicamente los dos meses que trabajan, «tal como reconocen ya varias sentencias ganadas por nuestro sindicato, poniendo fin a su discriminación».
Estamos convencidos de que muy pocos contribuyentes saben que tras atender la enorme carga de trabajo de la Campaña de la Renta este colectivo volverá a sus casas sin empleo hasta la campaña de Renta del año que viene, a pesar de que su contrato no se extingue y a pesar de haber superado una oposición de consolidación como fijos-discontinuos en el año 2008. Esto ocurre, mientras muchos servicios de atención al contribuyente se externalizan supuestamente por la falta de personal y para ahorrar costes.
CSIF llama también la atención sobre el hecho de que muchos de estos servicios reciben numerosas quejas de asociaciones de PYMES y de Autónomos por su falta de calidad.
«Su contratación indefinida supondría asimismo un ahorro importante al erario público y además sería lo más ético, teniendo en cuenta su alta especialización, que están integrados, formados y tienen una experiencia laboral demostrada desde hace años», ha considerado el sindicato.
La única solución, por tanto, pasa por la renovación contractual a tiempo total contemplada en su Convenio Colectivo, solicitada por la Agencia Tributaria, si bien pendiente de aprobación por parte del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.


