Esta es nuestra hemeroteca de contenidos hasta diciembre de 2023. Para ver las últimas publicaciones, accede a intereconomia.com.

¿Por qué no tenemos memoria de cuando éramos bebés?

Teniendo en cuenta todo lo que aprendemos en la niñez, lo normal es que tuviéramos infinidad  de recuerdos en la memoria de esos años. Experimentamos el mundo por primera vez, aprendemos a caminar y a hablar y, sin embargo, la mayoría de nosotros no recuerda nada de antes de los tres o cuatro años o incluso en muchas ocasiones de más tarde.

Hace más de un siglo, el psicoterapeuta Sigmund Freud acuñó el término ‘amnesia infantil’ cuando trataba de averiguar qué pasaba en nuestra mente a esa tierna edad. A día de hoy, ese proceso continúa siendo un misterio.

¿Dependen los recuerdos de la cultura?

No existe una respuesta única ni aceptada a esta pregunta, pero numerosos estudios muestran que el tiempo al que se remontan nuestros primeros recuerdos puede variar de persona a persona y de país a país, según adelanta la BBC.

La psicóloga Qi Wang, de la Universidad de Conrell (EE.UU.), publicó en 2004 una investigación en la que recopiló cientos de recuerdos de estudiantes estadounidenses y chinos. El estudio reveló que los primeros tenían recuerdos más largos, más elaborados y visiblemente más egocéntricos que los segundos, que los tuvieron más breves y concretos. Asimismo, como promedio, los recuerdos de los primeros datan de seis meses antes.

Esto sugiere que tal vez la forma en la que nuestra cultura enmarca los recuerdos y valora el pasado tiene un impacto significativo en la ‘amnesia infantil’. Por ejemplo, muchos maoríes neozelandeses, cuya cultura hace mucho énfasis en el pasado, pueden recordar sucesos de cuando tenían poco más de 2 años.

Algunos psicólogos consideran que el factor clave lo desempeña la capacidad del habla. «El lenguaje nos ayuda a estructurar y organizar nuestros recuerdos. Eso es una narrativa. Al crear una historia, la experiencia es más fácil de recordar durante más tiempo», sostiene Robyn Fivush, psicóloga en la Universidad de Emory (EE.UU.).

Así, puede ser que cuando somos bebés simplemente no tenemos el ‘equipo mental’ necesario para almacenar y organizar adecuadamente los recuerdos, una hipótesis reforzada por el famoso caso de Henry Molaison o ‘el paciente HM’. Después de que una operación para curar la epilepsia le dañara el hipocampo (el centro de nuestra capacidad para aprender y recordar), se volvió incapaz de recordar ningún suceso reciente (a pesar de contar con memoria temporal a corto plazo y poder aprender nuevas habilidades).

«Entonces, ¿es el subdesarrollo del hipocampo lo que hizo que perdiéramos nuestros recuerdos a largo plazo, o es que estos nunca se llegaron a formar?», plantea la columnista de la BBC.

Noticias relacionadas

Últimas noticias

Newsletter

Toda la actualidad en una Newsletter

Siempre al día con la mejor información económica, junto con las últimas noticias y evento, para que no te pierdas nada.