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El ex futbolista Raúl Cano y dueño de Arc Global Trader

El caso Arc Global: Pistolas, puños americanos y un testaferro cocainómano

La secretaria de Arc Global Trader, el chiringuito financiero fundado por el ex futbolista Raúl Cano, ha dado su versión durante la causa que ahora ha asumido el juez de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, que investiga la presunta estafa a más de 800 inversores que aportaron 17 millones de euros.

Lidia Merchán ha afirmado que la caída del chiringuito financiero se aceleró tras la advertencia de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, CNMV, en mayo del pasado año. A partir de ese momento se sucedieron ataques de pánico y amenazas, algunas de ellas de matones con pistola y puños americanos. Las amenazas no se vertían únicamente a clientes, sino también a la cúpula.

Merchán ha realizado un cronograma remitido a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía donde relata su experiencia desde que entrara en la sociedad en septiembre de 2016 hasta el pasado junio, cuando el trasiego ya era «destructible». En el escrito, contenido en el sumario al que ha tenido acceso Efe, define de «extraordinaria» su relación personal con Cano en aquellos primeros meses, a pesar de que su contacto casi siempre era por vía telefónica pues él «no pasaba casi por la oficina«.

La secretaria llegó a ser la mano derecha de Cano, «su persona de confianza» e interlocutora «en todas las órdenes de comisiones, bonos, sueldos, subidas y bajadas», según ha asegurado. Asimismo, el ex futbolista llegó a contratar a dos jugadoras del Alcorcón como becarias para que le «quiten un poco de trabajo». Arc Global Trader patrocinaba entonces al equipo, aunque dejó a deber seis meses del contrato publicitario.

El chiringuito pretendía llegar a superar a Lehman Brothers

El volumen gestionado por Cano se disparaba e incluso superaba las expectativas. Merchán, no obstante, se mostraba «muy perdida y asustada, se le hacía muy grande todo esto». A su juicio, «Raúl se quitó de en medio porque decía que necesitaba el tiempo sólo para ‘tradear’ y poder sacar el mayor beneficio semanal». Todo ello, mientras tres de sus directores, José Luis Cogollo, José Ignacio Calvo y Javier Prieto, cogían la puerta de salida del chiringuito.

El ex futbolista empieza a gestionar la creación de un banco de inversión, Arc Bank, en el que se garantiza un 10% mensual de bonificación por el traspaso de antiguos contratos suscritos por los clientes o aportaciones nuevas. Un promesa que sirvió de poco, ya que numerosos clientes aún no habían cobrado las rentabilidades prometidas. En marzo de 2017 «no paraban de llamar y mandar ‘emails’ por sus rescates pendientes» en mitad de un ambiente «cada vez más caliente» que, apunta Merchán, llevó al extremo a su jefe, por quien llega a temer.

«Me pone ‘wasap’ (sic) despidiéndose de mí. La ansiedad mía es insoportable, la carga de estrés me empieza a superar. Le consigo calmar y entra en razones», añade, y carga contra la directora comercial de Arc, Silvia Villar, que «no aporta nada, está sólo preocupada por su dinero y no hace contratos».

 De Arc Bank a deber los rescates, impuestos y seis meses al Alcorcón

Lejos de solventar los problemas, el proyecto del banco supone un nuevo quebradero para el equipo, pues para mayo, mes en el que se conoce el anuncio de la CNMV «se deben rescates, impuestos y seis meses del patrocinio del Alcorcón»: comienza el «machaqueo diario».

Supuestamente atenazado por el miedo y en plena «guerra» con sus comerciales, a los que se les deja de abonar las nóminas, Cano llega a «mandar a la oficina a un señor con pistola y a otro con un puño americano» a enfrentarse con dos clientes que, más tarde, «comienzan a colaborar con Raúl (…) y liquidan por completo sus cuentas».

500 euros para colocar a un drogadicto como testaferro

Un trasiego «destructible a nivel personal y sobre todo, emocional» en el que el fundador de la empresa cortó toda comunicación días antes de vender Arc a un supuesto testaferro que reconoció a la Policía que recibió 500 euros por la firma, a la que accedió porque «necesitaba el dinero para comer y consumir cocaína».

De este modo concluye Merchán su versión, contenida en la denuncia que interpuso junto con los igualmente investigados Calvo, Cogollo y Prieto, contra Cano, por posibles delitos continuados de apropiación indebida, estafa, falsedad documental, delito societaria, fraude fiscal y blanqueo.

En concreto, aseguraban que Arc «no se dedicaba a invertir en el mercado de divisas, sino que las supuestas rentabilidades que se iban abonando provenían de los depósitos realizados por los nuevos inversores, en un entramado (…) de estafa piramidal», hecho que aseveraban desconocer hasta entonces.

Argumentos que no sólo fueron rechazados por Cano en sede policial, cuando insistió en que no se ofrecieron rentabilidades hasta el proyecto Arc Bank, sino que tampoco eximen a los exdirectivos de formar parte de esta causa por la presunta estafa de unos 17 millones de euros a cerca de 800 clientes de toda España.

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