BBVA no levanta cabeza en Bolsa. De las últimas 8 sesiones, ha caído en 7 y su cotización ha pasado desde los 6,13 euros del viernes 12 a los 5,19 euros de hoy -ha caído el 1,95%-, casi un euro menos, el 15,33%. Esto supone que cada accionista del BBVA que haya mantenido sus acciones en esas jornadas ha perdido más de 15 euros por cada 100 invertidos.
Y es que accionistas, inversores, analistas y operadores no comparten el entusiasmo del BBVA por su apuesta en Turquía. Controla el 56% del capital y quiere sumar hasta el 100% con una opa financiada con el excedente de capital procedente de sus desinversiones en Estados Unidos, un dinero que, en opinión del mercado podría haberse dedicado a mejores inversiones que en un país que vive una convulsa situación económica y política, con una alta inflación y una continua depreciación de la lira, aunque hoy ha logrado repuntar, y la petición de elecciones adelantadas ante el malestar que vive el país otomano.
Y es que ni el anuncio del aumento del dividendo incrementando el pay-out ni la recompra de acciones logran detener el declive del BBVA en el IBEX 35, que tiene a Turquía, junto a México, como uno de los principales motores de su beneficio.
Sube la tensión social en Turquía
Socialdemócratas, pro kurdos, nacionalistas e incluso antiguos aliados del presidente turco, el islamista Recep Tayyip Erdogan, han reclamado hoy nuevas elecciones y han anunciado movilizaciones en las calles ante una crisis económica marcada por la elevada inflación y la caída de la lira, que este año se ha devaluado un 30 %.
El principal partido de la oposición, el socialdemócrata CHP, celebró hoy unja reunión extraordinaria de su ejecutiva tras la que su líder, Kemal Kilicdaroglu, anunció que hará todo lo posible para forzar el adelanto de las elecciones parlamentarias y presidenciales, previstas para junio de 2023.
El dirigente socialdemócrata acusó a Erdogan de estar empobreciendo el país, en un momento en el que la lira ha perdido un 30 % de su valor en lo que va de año.
Los turcos saldrán a la calle
Fuentes de la dirección del partido señalaron a Efe que se están planeando manifestaciones multitudinarias, bien organizadas, para reconducir las protestas espontáneas que se han visto ya en las calles de algunas ciudades y que se teme podrían descontrolarse y derivar en disturbios.
La primera de esas marchas organizadas está convocada para el 4 de diciembre en la ciudad de Mersin.
La lira turca perdió este martes un 11 % de su valor, situándose en las 13 unidades por dólar y las 14,5 por euro, una nueva depreciación que provocó ya ayer protestas espontáneas en las calles de Ankara, Estambul y Esmirna.
También el HDP, el partido pro kurdo e izquierdista, tercero en el Parlamento, hizo hoy un llamamiento a la unidad de la oposición y pidió al Ejecutivo de Erdogan que dimita.
A ese llamamiento se han unido también los nacionalistas de IYI e incluso antiguos altos cargos del AKP, el partido islamista de Erdogan, que fueron abandonado la formación en los últimos años por divergencias con el presidente.
«Irracionales experimentos económicos»
Ali Babacan, uno de los fundadores del AKP y ahora líder de su propio partido, acusó al Gobierno de aplicar «irracionales experimentos económicos» y a Erdogan de «estar haciendo un daño histórico» a Turquía.
El presidente lleva años defiende una política de tasas de interés bajo para crear empleo y como remedio a la inflación, que está ahora en el 20 %, algo que va en contra de la teorías económica ortodoxa, y sus declaraciones al respecto en los últimos días suelen provocar inmediatas caídas de la lira.
También, Ahmet Davutoglu, que fue primer ministro y responsable de Exteriores de Erdogan, y que también ha fundado partido propio, ha pedido nuevas elecciones y ha deseado al presidente «que tenga éxito en su jubilación».
Sin embargo, Erdogan insistió ayer en que las elecciones no se celebrarán antes de la fecha prevista de junio de 2023.
La depreciación de la lira se vuelve contra las exportaciones
El líder islamista ha responsabilizado en ocasiones a la intervención extranjera de los problemas económicos del país y ha definido su gestión como una «guerra de liberación económica».
El Gobierno argumenta que con una lira debilitada y tasas de interés baja atraen inversiones extranjeras y apoyan a la exportación, y que los beneficios de esta estrategia se verán en el futuro.
Sin embargo, el sector de la exportación ha advertido de los efectos negativos de esa política.
«Las fluctuaciones extremas de los tipos de cambio han alcanzado un nivel que frena las exportaciones. Los políticos deben idear una solución para reducir la fiebre de la moneda», ha advertido Jak Eskinazi, presidente de la Unión de Exportadores del Egeo.


