El consejo del Banco Central Europeo, BCE, se reúne este jueves y se espera que fije la fecha de inicio del fin de su política expansiva, muy criticada desde Alemania y por la banca ante la reducción de márgenes.
La menor compra de bonos privados y públicos, conocido como «tapering», será gradual y se esperan nuevas pistas sobre qué sucederá con los tipos de interés, aunque no se aprecian indicios de un cambio en el precio del euro.
Desde Allianz apuntan que el BCE anunciará una reducción de su programa de compra masiva de deuda corporativa y soberana este próximo jueves, pero para ello tendrán que darse una serie de condiciones: inflación constante y una menor presión sobre el euro. Para tratar de calmar al mercado, el BCE mantendrá la flexibilidad.
En este sentido, consideran que numerosos factores respaldan la reducción del QE del BCE: «El crecimiento económico es sólido, la confianza es alta y la inflación está por encima del 1%». Asimismo, destacan que ha comprado muchas más emisiones netas de bonos gubernamentales que la Fed, por lo que el impacto de la disminución no será neutral, mientras que el BCE sabe que los mercados serán sensibles a la reducción; esperamos un tono moderado (dovish) que brinde la máxima flexibilidad.
En la reunión de este jueves esperan que el Banco Central Europeo anuncie la reducción de su programa de compra a partir de 2018. «La existencia de múltiples factores económicos y de mercado en la zona euro respaldan este cambio de rumbo tan esperado».
En concreto se refieren a estos cinco puntos:
· El entorno económico y financiero es propicio para que haya un nivel más bajo de intervención del banco central en los mercados de renta fija.
· La tasa de crecimiento es uniformemente sólida, respaldada en igual medida por el gasto de los consumidores y la inversión.
· Los principales indicadores económicos siguen siendo alcistas, y los indicadores de confianza están en máximos históricos.
· El BCE ha cumplido la parte más importante de su labor al combatir eficazmente la deflación, con una inflación subyacente anclada por encima del 1 por ciento.
· La recuperación en el ciclo del crédito también parece sostenible.
«Si bien los mercados esperan que el programa de compras se reduzca, el impacto de la disminución será muy poco neutral debido a las grandes sumas en cuestión», ha indicado Franck Dixmier, director global de Renta Fija de Allianz Global Investors. Como contexto, «se puede comparar la influencia de la flexibilización cuantitativa implementada por la Reserva Federal y el programa implementado por el BCE».
Al ritmo actual, «el BCE está comprando más de siete veces la cantidad neta total de bonos emitidos por el gobierno en la zona euro, mientras que el programa de la Fed nunca superó el nivel de los bonos del Tesoro emitidos», ha destacado.
El BCE es consciente de que el tapering es un tema «extremadamente delicado» para los mercados y, por lo tanto, es probable que enfatice que las reducciones en su programa de compra de bonos serán más condicionales que automáticas. Este tono más blando (dovish) permitirá al banco central mantener la máxima flexibilidad a medida que sale de su política monetaria no convencional.
El BCE actualmente se beneficia de una «alineación de los astros» altamente favorable: la tasa de crecimiento económico entre los países desarrollados ha sido revisada recientemente al alza, y la Fed está presionando con una normalización gradual del tipo de fondos federales.
Por otra parte, esperamos ver una menor presión impulsando la revalorización del euro frente a todas las demás divisas. La reciente subida del euro fue equivalente a un endurecimiento de las condiciones financieras, por lo que un cambio en este sentido debería proporcionar al BCE un mayor margen de maniobra para comenzar su tan esperado proceso de reducción progresiva.
