El BCE rebaja a la mitad las compras masivas de deuda pública y privada, al tiempo que prorroga su programa hasta septiembre de 2018. El BCE reduce la cuantía mensual hasta los 30.000 millones frente a los 60.000 actuales.
La retirada de estímulos es bendecida por Alemania, pero se mantienen los tipos de interés en el 0%. La bajada de compras de deuda se producirá a partir del próximo mes de enero de 2018. La medida tiene como objetivo «mantener condiciones de financiación muy favorables» en la Eurozona.
De esta forma, la reducción de su programa de compras no será paulatina, como se advertía, sino que podría ser brusca. Las empresas con mayor deuda podrían registrar alzas en los intereses de sus colocaciones, aunque de momento el mercado acoge con agrado la medida.
Asimismo, el organismo presidido por Mario Draghi deja la puerta abierta para realizar cambios en el programa de compra de deuda, que son los estímulos monetarios o la expansión cuantitativa, en caso de que las condiciones financieras empeoren y la inflación no suba lo suficiente. Las compras netas de deuda bajarán al ritmo de 30.000 millones de euros mensuales a partir de enero de 2018 y se prolongarán hasta finales de septiembre o más allá en caso necesario.
El BCE contempla la posibilidad de seguir comprando deuda hasta una fecha posterior «si fuera necesario y, en todo caso, hasta que el Consejo de Gobierno observe un ajuste sostenido de la senda de la inflación que sea compatible con su objetivo de inflación».
«Si las perspectivas fueran menos favorables, o si las condiciones financieras fueran incompatibles con el progreso del ajuste sostenido de la senda de inflación, el Consejo de Gobierno está listo para ampliar el volumen y/o la duración de este programa», según el BCE.
«La recalibración de nuestras compras de activos refleja el aumento de la confianza en la convergencia gradual de las tasas de inflación hacia nuestro objetivo», porque «la expansión económica es cada vez más robusta y amplia», ha indicado Draghi. El presidente del BCE explicó que los miembros del Consejo de Gobierno son optimistas respecto a la recuperación económica de la zona del euro, pero no tanto respecto a la inflación.
La inflación general de la zona del euro está ahora en el 1,5% y la subyacente, que descuenta los elementos más volátiles como la energía y los alimentos frescos, está en el 1,1 %. La inflación general seguirá en el nivel actual hasta finales de año y se desacelerará a comienzos de 2018, según los pronósticos de del banco europeo.
Pese a reducir los estímulos monetarios, el BCE va a reinvertir el principal de los bonos adquiridos que vayan venciendo «durante un período prolongado tras el final de sus compras netas de activos y, en todo caso, mientras sea necesario».
Draghi agregó que no hay un vínculo con los tipos de interés en esa decisión, para no dejar entrever cuándo el BCE comenzará a subir los tipos de interés de nuevo.
El BCE sigue los pasos de la Reserva Federal (Fed), que también reinvierte el principal de los bonos adquiridos.
También mantuvo el tipo de interés al que presta a los bancos a una semana en el mínimo histórico del 0%, nivel en el que está desde marzo de 2016 y en el que seguirá «un periodo prolongado» para apoyar la recuperación de la zona del euro.
La inflación general de la zona del euro está en el 1,5% en estos momentos y la subyacente, que descuenta los elementos más volátiles como la energía y los alimentos frescos, está en el 1,1%.
La inflación general seguirá en el nivel actual hasta finales de año y se desacelerará a comienzos de 2018, según los pronósticos del banco emisor europeo. El BCE compra deuda y paralelamente reinvierte el principal de los valores adquiridos y que van venciendo.
El BCE comenzó en marzo de 2015 a comprar deuda pública y privada de la zona del euro, por valor de 60.000 millones de euros mensuales. Un año después incrementó la cantidad en 20.000 millones de euros, hasta 80.000 millones de euros, e incluyó también la deuda corporativa con grado de inversión.
Este programa de compra de deuda incluye la compra de bonos soberanos y otros títulos de deuda pública -en los que se concentra la mayoría de sus adquisiciones- además de la deuda emitida por empresas, bonos garantizados (cédulas) y los bonos de titulización de activos. En marzo de 2017 redujo de nuevo el volumen de compra hasta 60.000 millones de euros mensuales hasta diciembre de este año.
El BCE tiene previsto haber comprado deuda por valor de 2,2 billones de euros hasta finales de este año, cantidad a la que se sumarán los 270.000 millones de euros acordados hoy, en total: 2,470 billones de euros. Con las compras de deuda el BCE presiona a la baja los tipos de interés a largo plazo, que también influyen en las tasas a corto plazo.


