Pescanova, Gowex, Reyal Urbis, Cleop, Vertice y CAM son empresas suspendidas de bolsa; Martinsa Fadesa, Inmofiban, Fergo Aisa, La Seda de Barcelona e Indo, están excluidas de cotización. La diferencia fundamental reside en que las primeras, en principio, volverán tarde o temprano a cotizar, mientras que las segundas han dejado la bolsa.
Miguel Ángel Bernal, profesor del IEB, explica la diferencia entre una empresa suspendida en bolsa de otra excluida: “Si se suspende una empresa, sigue cotizada en los mercados pero no se puede negociar, no puede haber ni compras ni ventas, como en el caso de Pescanova. Y otra cosa es la exclusión, que es una empresa que estaba cotizando en bolsa, y su Consejo de Dirección, en Junta de Accionistas, toma la decisión de dejar de cotizar para pasar a ser una empresa como, por ejemplo, El Corte Inglés”.
Además, Bernal señala que en caso de ser inversor de una empresa que vaya a ser excluida existen dos opciones: “Mientras que en el caso de una suspensión no se puede hacer nada, en el caso de una exclusión hay dos opciones: una, aceptar la OPA de exclusión y poner fin a esa inversión; o dos, buscar si hay algún tipo de plataforma de accionistas que no estén de acuerdo con el precio de la exclusión, y pongan en marcha el entramado legal”.
Pero los inversores de títulos suspendidos tienen, además, otro problema: el coste económico que conlleva. Desde el IEB explican que “para empezar es raro que una empresa que lleva un tiempo suspendida pague dividendos, luego hay un coste de capital a tener en cuenta, ya que el señor se queda con una cartera que no se puede negociar, y luego hay otra que es un impacto económico directo, que no es ni más ni menos que el coste de mantenimiento de esos títulos”.
