Francia es la primera nación del planeta en prohibir a los supermercados tirar a la basura o destruir la comida que no consigan vender. Esta prohibición lleva aparejada una buena causa, que es la de donar los nutrientes sobrantes a organizaciones benéficas y bancos de alimentos.
Esta iniciativa no ha sido impulsada por un socialista, un comunista o un hippie, sino por el derechista Arash Derambarsh, concejal del partido Divers Droite (Derecha Diversa) en el municipio parisino de Courbevoie, sito en el noroeste de la región.
Esta protesta del derechista Arash Derambarsh ha desatado un proyecto ambicioso. Gracias a su protesta, varios activistas pedirán a la Unión Europea que implante esta ley en sus países miembros.
Una realidad que clama al cielo y que también es objeto de esta protesta es aquello que revelan algunos informes: Determinados supermercados vierten lejía sobre la comida que tiran a la basura para evitar que sean consumidos por terceros.
