Invertir en acciones de la Bolsa española no tiene el mismo trato fiscal. Pese a ser una inversión de mayor riesgo, ya que se trata de empresas en expansión, el Mercado Alternativo Bursátil tiene un castigo mayor de cara a Hacienda.
En el MAB el inversor tributa incluso en el caso de reinvertir la plusvalía, ni tampoco puede compensar las pérdidas, como sí ocurre en Reino Unido, cuyo mercado copa la inversión en empresas en crecimiento. Entre estas cotizadas está MásMóvil, una de las empresas que más ha subido este año.
Así lo explica la asociación Aemab, que agrupa a las empresas del Mercado Alternativo Bursátil (MAB), que ha pedido el mismo trato fiscal que existe en el mercado continuo y en otros países de la UE para este segmento de la bolsa pensado para las pymes. Si sus medidas finalmente se aprobasen existiría un mismo tratamiento fiscal para las plusvalías obtenidas, según han explicado a Efe en un encuentro.
Esta enmienda fue presentada a la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial, como también la exención de tributación de las ganancias obtenidas por un inversor con la venta de acciones de sociedades cotizadas en el MAB, pero no se pudo llevar a cabo debido al adelanto electoral en 2016. Además, la asociación plantea que se extendiera la deducción del 20 %, prevista en el impuesto de la renta de las personas físicas (IRPF), a las inversiones en acciones del MAB, como una vía para incentivar la participación en estas compañías.
El presidente de la Aemab, Antonio Romero-Haupold, cita, a modo de ejemplo, que «el inversor del MAB tributa, aunque reinvierta la plusvalía, mientras que en el Reino Unido por ejemplo tiene excepción fiscal en la inversión y puede compensar las pérdidas cuando éstas se producen».
Por eso, «al inversor le resulta más atractivo ese mercado que el nuestro. De hecho, el AIM (Alternative Investment Market) del Reino Unido supone un 4 % del PIB y el MAB tan solo un 0,14 %», incide Romero-Haupold.
Aún así, a pesar de estas «dificultades», el número de empresas cotizadas en el MAB ha crecido un 30 % en el último año y el presidente de la asociación cree que se podrían conseguir «mayores logros», fundamental para la financiación de pymes, si se cambiara la regulación.
También considera que serían necesarias otras medidas como una política común de ayudas a inversores y empresas o la unificación de los requisitos de información por el regulador entre el continuo y el alternativo, entre otras, además de la creación de una mesa en la que estuviera el regulador, el Gobierno y la propia Aemab para dar un seguimiento uniforme a los asuntos de este mercado.
Según el director general de la asociación, Francisco Salazar-Simpson, las empresas del MAB tienen dos funciones extraordinarias para las pymes: asegurar en el tiempo la vida misma de las empresas, especialmente las familiares, y cotizar en un mercado que abre posibilidades de fusiones o absorciones.
Y añade que el Estado da dinero a estas empresas y a los emprendedores de una manera intensiva, ya sea a través de ayudas directas del ICO, comercio exterior, subvenciones y un largo etcétera, por lo que se pregunta si no sería lógico que apoyase a los fondos que invirtieran en el mercado MAB, que está permanentemente fiscalizado.
