El patrimonio de algunas de las mayores fortunas españolas gestionado a través de sicavs creció hasta septiembre en algo más de 100 millones de euros, hasta los 4.366 millones de euros a cierre del tercer trimestre del año.
En los dos primeros trimestres del año, las turbulencias de los mercados y el temor a nuevas reglas fiscales menos favorables redujeron el patrimonio que algunas de las familias más ricas de España tienen depositado en estos vehículos de inversión.
Pero al cierre de septiembre, de acuerdo con los datos de mercado recogidos por Efe, el patrimonio gestionado por doce de las mayores sociedades de inversión de capital variable (sicav) de España, en las que participan apellidos tan conocidos como Alicia Koplowitz, el empresario Juan Abelló, la familia Del Pino (Ferrovial), Palatchi (Pronovias) o Bhavnani (el inversor indio que se hizo de oro con las acciones del Central Hispano) había aumentado un 2,2%, hasta situarse en 4.366 millones de euros.
Por lo que respecta a la rentabilidad, estas doce sociedades lograron rendimientos de entre el 0,3% y el 6,1%, e incluso en algún caso sufrieron minusvalías como son las sicavs del presidente de Pronovias. En conjunto la revalorización alcanzó el 2,2%.
Con turbulencias o sin ellas, estos vehículos de inversión batieron más que de sobra al principal indicador de la bolsa española, el IBEX 35, que acumulaba al cierre de septiembre un descenso del 8% ; no obstante, se queda muy lejos de lo ofrecido a sus partícipes por algunos tipos de fondos de inversión, que a lo largo del año han llegado a revalorizarse cerca de un 50%, como los referenciados a materias primas.
Los March controlan una de la mayores sicavs de España
Entre estas sicav, el patrimonio de Torrenova, vinculada a la familia March, la de mayor tamaño y que ha cumplido ya un cuarto de siglo, ha pasado de 1.280 millones al cierre de 2015 a 1.320 al finalizar septiembre, con una revalorización del 0,3%.
Inmediatamente después se sitúa Morinvest, gestionada por BBVA y depositaria de activos de la empresaria Alicia Koplowitz, que ha pasado de gestionar 510,1 millones de euros a 536,4, de los que ha obtenido un rendimiento del 1,48%.
Soandres, la sicav de Sandra Ortega Mera, hija de Amancio Ortega, fundador de Inditex, administraba 410,6 millones al cierre de 2015, frente a los 416,3 millones de septiembre de este año, con una revalorización del 1,4%.
La sociedad Elitia -antes Agrippa-, vehículo de inversión de la familia Gallardo Ballart, propietarios de la farmacéutica Almirall, logró un rendimiento del 4,83% y su patrimonio pasó de 372,3 a 390,6 millones de euros.
La familia Del Pino, principales accionistas de la empresa constructora y de servicios Ferrovial, gestiona su fortuna a través de distintas sicav, entre las que destacan Allocation y Chart. La primera contaba en septiembre con un patrimonio de 347,1 millones de euros -diez millones más que en diciembre-, y logró una
revalorización del 2,99%, en tanto que la segunda ofreció un rendimiento del 2,78% tras elevar su patrimonio en 9,6 millones de euros, hasta 286,4.
Por lo que respecta a los Hernández Calleja, de la alimentaria Ebro Foods, la sicav Soixa acumulaba al cierre de septiembre un patrimonio de 321,4 millones de euros, un 3,2% más que al cierre de 2015, con un rendimiento del 3,60%.
El inversor de origen indio Ram Bhavnani continua con la paulatina reducción de su cartera de activos, y su sicav, Kalyani, pasó de 112,6 a 105 millones de euros, tras revalorizarse un 5,05%.
A través de Herprisa y Gesprisa, Alberto Palatchi, presidente de Pronovias, gestionaba 218,4 y 181,5 millones de euros, en los dos casos menos que al cierre del ejercicio anterior; ambas sicav han sufrido minusvalías este año, del 3,44% y del 8,6%, respectivamente.
Y en Arbarin y Naira, el empresario Juan Abelló elevó sus inversiones hasta 242,6 millones frente a los 232,1 del pasado diciembre, con los que obtuvo un rendimiento conjunto del 4%.
Las sicavs, sociedades de inversión de capital variable, son un instrumento utilizado principalmente por las grandes fortunas, porque les permite invertir parte de su dinero y diferir el pago de impuestos gracias a la creación de una sociedad anónima destinada únicamente a invertir en activos financieros.
Para constituir una sicav, que paga un 1% de impuestos por los rendimientos y plusvalías que genera, hay que cumplir determinados requisitos, como contar con al menos cien accionistas y un capital mínimo de 2,4 millones de euros; en el caso de una sicav por compartimentos, el capital mínimo desembolsado es de 480.000 euros.


