La libra esterlina ha sufrido una brusca caída del 6,3% en los mercados asiáticos. La moneda británica perdió el 1,26 contra el dólar en cuestión de dos minutos El varapalo bursátil ha provocado el pánico, más cuando este tipo de movimientos se han registrado en índices y algunos valores debido a la actuación de robots. No obstante, hasta ahora no había sucedido con las divisas occidentales, aunque no es la primera vez que una moneda se hunde de forma momentánea, como sucedió con el rand surafricano o el dólar neozelandés.
Los dos minutos en los que ha durado la fortísima caída han sido un caos en los mercados asiáticos. El varapalo le ha llevado ha perder un 6,3% ante un «Brexit duro», una salida abrupta de la Unión Europea que afectará a los trabajadores extranjeros con el levantamiento de fronteras, e incluso se han registrado niveles aún más bajos, en el 1,1378, según una de las plataformas de operaciones de divisas.
El alcance y la velocidad de la caída muestran episodios de volatilidad extrema son cada vez más comunes en el mercado global de divisas como el volumen de transacciones disminuyen y los operadores algorítmicos recoger la cuota de mercado.
José Luis Herrera, de CMC Markets, ha asegurado en una entrevista a Radio Intereconomía que «el mercado de vez en cuanto nos acostumbra a movimientos bruscos como el que hemos visto de la libra». En este sentido, cree que el movimiento brusco ha producido una limpieza de stops de pérdidas.
«La debilidad que hay en la divisa y la incertidumbre de cómo se van a producir las negociaciones entre Reino Unido y Europa están generando mucha volatilidad». A su juicio, esta inversión no es apta para todo el mundo.
«En una palabra, terror«, ha asegurado el director de investigación y estrategia de Cambridge Global Payments de divisas en Toronto, Karl Schamotta. «La confianza en los mercados de divisas se ha visto gravemente sacudido una vez más, y cualquier comerciante que montó en la montaña rusa de esta noche será sin duda en duda la calidad de la liquidez en el futuro», ha afirmado.
Poco después del flash crash, la libra ha recuperado el nivel del 1,2456 frente al dólar. Según algunos analistas y brókers, el desplome puede deberse a un fallo humano, un «dedo gordo» al que se le ha escapado muchos ceros de más. No obstante, esta suele ser la excusa que se pone ya que para dar una orden con un volumen importante hay que confirmarla varias veces. Asimismo, los analistas apuntan que no hay apuestas bajistas significativas sobre la libra.


