La deuda pública de la Generalitat de Cataluña escala al 3,3%, mostrando la desconfianza del mercado a estos bonos, cuya rentabilidad es muy superior al interés que ofrece el Reino de España, en tipos negativos.
La Generalitat tiene que devolver 1.000 millones de deuda en 2020 y el tiempo corre en contra de los inversores en caso de una independencia real de Cataluña con el resto de España. La rentabilidad del bono catalán ha superado el 3,3% frente al 2,3% que registraba en 2015, cuando el entonces presidente de la Generalitat, Artur Mas, convocaba elecciones autonómicas por adelantado, tras la imposibilidad de aprobar los Presupuestos. Desde entonces, la rentabilidad del bono catalán se ha disparado un 43%, un jugoso beneficio para los inversores amantes del riesgo, más cuando tienen la garantía del Tesoro español, por lo que el riesgo de impago es muy bajo.
No obstante, en caso de una declaración unilateral de independencia y una ruptura real, esta garantía del Estado quedaría obsoleta, por lo que los interes del bono se dispararían ante el más que probable riesgo de impago. De momento, el mercado apuesta por un escenario de no independencia, aunque sí de incertidumbre.
La presidenta de Banco Santander, Ana Botín, aseguró que la entidad financiera no contempla el escenario más extremo, ya que no cree que Cataluña vaya a independizarse de España. No obstante, la tensión se ha visto reflejada tanto en el IBEX 35 como en el mercado de deuda de España.
El principal índice bursátil español registra un peor comportamiento que sus homólogos europeos desde hace casi dos meses, y no logra superar la cota clave de los 10.400 puntos, mientras que en Alemania se registran máximos históricos. La prima de riesgo ha pasado de estar por debajo de los 100 puntos básicos a los 120 actuales, un incremento de más del 20% desde finales de agosto hasta ahora.
Y con ello, los inversores en renta fija, como el fondo Pimco, creen que los bonos catalanes ofrecen ahora una oportunidad para sacar provecho de la crisis catalana. Andrew Balls, director de inversiones de Pimco, ha afirmado que se trata de una compra muy atractiva debido a la garantía estatal que ofrece el Tesoro.
En este sentido, Pimco ha realizado la comparativa entre el bono soberano de Reino Unido tras el Brexit y el bono catalán con el golpe de Estado de la Generalitat y el Parlamento autonómico. A su juicio es una sobrerreacción del mercado, por lo que aprovecharía para entrar en estos activos.
En este sentido, Balls aseguró en un encuentro que el golpe de Estado en Cataluña es un problema interno de España, por lo que no cree que vaya a afectar a otras economías. De hecho, afirma que no se han visto efectos en otros mercados europeos.
