Este jueves se cumplen exactamente 8 años de los mínimos de la crisis de los principales índices de Wall Street -S&P 500, Dow Jones y Nasdaq-. Desde ese día hasta hoy, los índices recuperan más de un 220% y han alcanzado máximos históricos.
El 9 de marzo de 2009 es recordado no solo por los mínimos de la crisis, sino también por la acción coordinada de bancos centrales, G-20 y Gobiernos para tratar de atajar los desplomes bursátiles y quiebras empresariales desatadas desde 2007 por la crisis subprime. Por el camino se quedaron numerosos pequeños bancos estadounidenses, también grandes bancos, inmobiliarias, aseguradoras, empresas con una importante historia detrás… El terremoto ocasionado por la caída de Lehman Brothers, ocurrida siete meses antes, aún no había terminado de dar sus réplicas.
Ese día, viernes, los mercados financieros tocaron los mínimos de una crisis devastadora, peor que la de 1929, dejando millones de empleos perdidos, disparando tasas de paro de los países y provocando aún consecuencias desconocidas, como una crisis de deuda que aún no termina.
A partir de ese día, bancos centrales, gobiernos y organismos internacionales liderados por la Reserva Federal de EE UU, el Banco de Inglaterra, el de Canadá y Suiza adoptaron medidas para restaurar la confianza en los mercados y sobre todo entre los bancos, que no se fiaban entonces ni de su sombra tras la colocación indiscriminada de productos tóxicos. Las tensiones de liquidez eran más que evidentes, y cualquier movimiento era estudiado, mirado con lupa, vuelto a examinar. La desconfianza en el sistema era total. La oleada de ventas aceleró el ritmo una vez cayó Lehman Brothers, pero ya había sectores que sucumbían. Dos años antes, en 2006, las inmobiliarias se desplomaron más de un 90%, tras alcanzar sus máximos históricos, pero los índices continuaban al alza alcanzando máximos históricos entre octubre y noviembre de 2007. En ese mismo año, las principales afectadas fueron Freddie Mac y Fannie Mae, que lideraba el mercado inmobiliario estadounidense. Pese a saltar las alarmas, los mercados financieros continuaban su espiral alcista, hasta que le tocó el turno a Lehman, el cuarto mayor banco de inversión de EE UU. Después se rescató a la mayor aseguradora del mundo, AIG, y siguieron cientos de bancos de todo el mundo, incluido los españoles.
Ese 9 de marzo, los bancos centrales trataban de dar oxígeno a un sistema moribundo. Se llegó a titular «el fin del capitalismo», pero este es demasiado fuerte como para caer a las primeras de cambio. Por contra, los contribuyentes hicieron de contrapeso, y su dinero se destinó a rescates, algunos de ellos impagables, mientras se acometían recortes sociales en numerosos países en pro de la austeridad. Después llegarían los rescates a esas mismas naciones que siguieron a pies juntillas los mandatos de los organismos supranacionales.
Los temores a una recesión e incluso una gran depresión hicieron saltar todas las alarmas, más cuando se venía de una década de bonanza, donde la banca española estaba en la «Champions League», según aseguró el entonces presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
Los bancos centrales idearon un plan que ya ha costado más de 20 billones de dólares en todo el mundo. Se disponían a iniciar las inyecciones de liquidez a los bancos, para que éstos prestaran el dinero ya no solo a los particulares y empresas, sino entre ellos mismos, y volver a pedir dinero. En definitiva, mover la rueda del crédito, fundamental para la economía.
El Dow Jones alcanzaba los 6.547 puntos, frente a los 21.000 de ahora. El S&P 500 cotizaba cerca de los 600 puntos. Tras la primera inyección de 200.000 millones de dólares de la FED, el enfermo fue mejorando, pero aún quedaban en el mercado billones de dólares en bonos tóxicos, por lo que los bancos aún desconfiarían unos de otros.
Asimismo, la FED empezó a maniobrar usando ingeniería financiera. Operaciones twist, cambiar la deuda de corto plazo por largo plazo, más y más millones al sistema, comprar bonos al Tesoro… Un sin fin de medidas para evitar que las entidades financieras más grandes pudieran seguir los pasos de Lehman. «Demasiado grande para caer» fue una de las frases más repetidas por aquel entonces.
Tras ocho años, se ha recobrado parte de la confianza perdida en el sistema, pero no totalmente. Se introdujo entonces fuertes regulaciones, exámenes a la banca, exigencias de capital y otras numerosas medidas, como bajadas históricas de tipos de interés, cuyas consecuencias han mermado la rentabilidad de la banca.
Ocho años desde los mínimos de la crisis en Wall Street
Mercados 09/03/2017
