El fundador de Arc Global Trader, el ex futbolista del Alcorcón Raúl Cano, principal investigado por supuesta estafa, ha afirmado en el juicio en el que está investigado por estafar 17 millones a 600 inversores que pretendía emular a Lehman Brothers, el quebrado banco que desató la crisis financiera de 2008.
También ha comparecido ante el juzgado de Instrucción número 10 de Madrid su secretaria, Lidia Merchán, quien ha explicado que nunca pensó que pudieran estar delinquiendo pues la sociedad contaba con el asesoramiento de importantes despachos de abogados e incluso, de un antiguo fiscal, según han asegurado fuentes jurídicas a Efe. Sobre la creación de Arc Bank, la entidad que el chiringuito financiero aseguraba querer fundar con las aportaciones de los inversores y que supuestamente contaría con el amparo de la Reserva Federal estadounidense (Fed), Cano ha dicho que acudió a las Islas Comores porque obtener una licencia bancaria en este paraíso fiscal era más fácil que hacerlo en EE UU.
Decisión de la que nunca se informó a los clientes ya que estos invertían directamente en Arc Global Trader, ha destacado el ex jugador de fútbol, para el que la Fiscalía, a diferencia de la acusación particular que ejerce el letrado Fabio Wizner de Durán & Durán Abogados, no ha solicitado prisión provisional al no percibir riesgo de fuga y debido a su arraigo.
Firmaba los contratos incluso en cafeterías
Ha negado haber firmado personalmente todos los contratos ya que los comerciales disponían de su firma electrónica, un extremo que ha desmentido su ex secretaria, quien después de destaparse el caso denunció a Cano por estafa, apropiación indebida y blanqueo, entre otros delitos. Merchán, que ha definido su situación actual de calvario, ha aseverado que su jefe firmaba los contratos de puño y letra, a veces en una cafetería.
Ha asegurado que ella siempre cobró entre 1.500 y 2.000 euros salvo un mes en el que su salario ascendió a 25.000 euros por comisiones que oscilaban entre el 4 % en el caso de las inversiones en el proyecto bancario y el 10 % en nuevos contratos.
Con todo, ha convenido en que el proyecto registró 2,5 millones de euros en pérdidas, versión que coincide con la aportada en la víspera por el ex director comercial de Arc José Luis Cogollo, quien según las acusaciones, y junto a Cano y el resto de investigados, habría dirigido las operaciones, retirando cantidades «cuando no existían beneficios».
Tras la declaración de Cogollo, que se desmarcó de los hechos al haber salido de la empresa antes de que surgieran los problemas, la juez le retiró el pasaporte y decretó su comparecencia cada tres días ante el juzgado, descartando la prisión por la «fase indiciaria» de las pesquisas.
Ordenó además, la apertura de una pieza separada sobre su patrimonio para evaluar si procede o no el embargo preventivo de sus bienes para garantizar una hipotética responsabilidad civil si es condenado. Con Merchán y Cano concluyen las primeras citaciones ordenadas por el juzgado, que continúa pendiente de que la Audiencia Nacional decida si asume una presunta estafa que habría afectado a clientes residentes en toda España e incluso, el extranjero, a los que se prometió una «rentabilidad muy superior» a la de los bancos.
En mayo de 2017, meses antes de que se iniciara el proceso, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) advirtió de siete chiringuitos financieros -entidades que no están autorizadas para prestar servicios de inversión-, entre los que se encontraba Arc Global Trader.
