El hachazo político es el principal temor entre las Sicavs. Los programas de PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos cargaban contra estas sociedades cotizadas de inversión colectiva, endureciendo las condiciones para poder entrar en ellas.
El acuerdo después entre PP y Ciudadanos deja en evidencia esta intención. Ahora, durante el 2016 y debido a la incertidumbre política, el ritmo de constitución de nuevas Sicavs se ha desplomado un 93% en 2016, con solo 8 nuevas sociedades, frente a las 120 sicavs del pasado año, según un estudio sobre el sector elaborado por Informa. Asimismo, han desaparecido un total de 67 sicavs españolas, multiplicando por siete las 10 extinguidas en 2015.
Para la directora de Estudios de Informa, Nathalie Gianese, «la evolución del comportamiento de las SICAV es atípica comparada con las cifras de constituciones y disoluciones del conjunto de sociedades, que siguen una evolución opuesta: las creaciones se van recuperando desde 2010 y las disoluciones, tras alcanzar cifras récord en 2013, van disminuyendo».
En lo que llevamos de año, el número de disoluciones de SICAV supera al de constituciones, siendo septiembre, con 16, el mes que más ceses ha registrado.
Los programas políticos dan la espantada
Según Gianese, esta situación estaría relacionada con las propuestas de reforma del régimen de SICAV que incluyen los programas de los principales partidos políticos, que pasan por aumentar el control sobre este vehículo inversores, cambiar su fiscalidad y ceder a la Agencia Tributaria su supervisión.
El PP propuso en su programa que los accionistas de una sicav deberán tener una participación superior al 0,55% para garantizar que estas sociedades se utilicen como instrumentos de inversión colectiva y no como medio para que los grandes patrimonios paguen menos impuestos. Solo se computarán a efectos de número mínimo de 100 accionistas a aquellos que tengan una paricipación superior al 0,55%.
Mientras que Ciudadanos pedía devolver el control fiscal de las sicavs a la Agencia Tributaria y no a instituciones que tienen otras funciones como la CNMV, quien las controla actualmente. Promoveremos la apertura de las Sicavs, de tal forma que cualquier ciudadano pueda invertir en las mismas condiciones que los dueños reales de las Sicavs para que las instituciones sean efectivamente de inversión colectiva y no vehículos de inversión privada para grandes fortunas, que son perfectamente lícitos, pero que en ese caso deben tributar como cualquier sociedad.
El PSOE, por su parte, exigía establecer mayor control de las sicavs mediante establecimiento de un porcentaje de participación máximo para cada inversor; se estudiará la fijación de un período de permanencia máximo de las plusvalías acumuladas sin que tributen; dotar legalmente a la Agencia Tributaria de competencias para supervisar e inspeccionarlas.
Ahora para modificar la norma se tiene que llegar a un consenso entre los tres grupos, y la solución perjudicaría siempre a las sicavs.
