La batalla por la Casa Blanca se decide este martes, 8 de noviembre. Donald Trump se enfrenta a Hillary Clinton con un empate técnico en las encuestas, las mismas que daban hasta ayer la victoria a la demócrata.
Medios de comunicación, analistas y políticos han señalado a Trump como el culpable de las ocho sesiones a la baja que registra Wall Street justo antes de la decisiva jornada electoral, como si el candidato republicano tuviera la culpa de todos los males de la mayor Bolsa del mundo, incluso de disparar el VIX, el conocido índice del miedo, a máximos de verano. Y todo ello sin tocar aún poder.
No obstante, a finales de 2015, en la habitual lista de cisnes negros publicada por Saxo Bank, se señalaba que la victoria de los demócratas sería la sorpresa inesperada. Clinton ganaría con una aplastante victoria en EE UU y además los democrátas recuperarían el Congreso, apuntó a finales de 2015. A su juicio, los republicanos pasarían a ser un partido débil con fuertes divisiones internas marcadas por el rumbo que debería tomar en un futuro el partido.
Señaló que esta guerra interna daría alas a los democrátas, que llevarían una campaña de «éxito» para evitar el incremento de la abstención, mientras los votantes de 30 a 40 años acudirían en masa a las urnas frustrados por las escasas perspectivas de empleo. La realidad es que Trump ha ido ganando terreno en las encuestas en la última semana, más cuando algunos sondeos pasan de dar cinco puntos de ventaja a Clinton a reducir la brecha a empate técnico con solo un día de diferencia.
Steen Jakobsen, economista jefe de la entidad danesa y autor del informe sobre los cisnes negros de este año, no cree que se cumpla su predicción de finales de 2015 y afirmaba a finales de septiembre que Trump sería el vencedor de las elecciones.
«Para que conste, creo que Trump será el próximo presidente de EEUU, no por lo que defiende y ciertamente no por lo que declara, sino porque es un antisistema», ha asegurado Jakobsen. «Si Trump se hace con la Casa Blanca, no será gracias a él, sino por la profunda impopularidad de su oponente demócrata, Hillary Clinton, que representa un 100% de más de lo mismo», ha considerado el economista danés.
A su juicio, Trump no ganará por sus ideales, «sino porque este mundo no puede seguir aguantando más de lo mismo. Más de lo mismo significa un mundo donde tenemos la mayor desigualdad que hayamos visto con la productividad más baja y los tipos de interés e inflación bajo control, al mismo tiempo que una volatilidad en mínimos históricos y una máxima complacencia».
Según indicó, «que Trump se convierta en presidente podría ser un gran error, pero ello pondrá en marcha la turbulencia que el mundo necesita».
Trump beneficiaría a varios sectores en Wall Street
La hipotética victoria de Trump, no obstante, beneficiaría a varios sectores de Wall Street, entre ellos el sector farmacéutico tras el fallido ‘ObamaCare’ y al sector Defensa, debido a que el republicano se tomaría en serio la amenaza terrorista. Además, según el plan económico de Trump, las empresas estadounidenses reducirían su carga fiscal hasta el 15% en el Impuesto de Sociedades, mientras que los contribuyentes estadounidenses tendrían una rebaja muy importante en el Impuesto de la Renta, del 33% en el tipo máximo marginal, desde el 39% actual.
Clinton, por su parte, continuaría con su intento de nacionalizar la Sanidad, produciendo así un efecto muy negativo en las farmacéuticas, cotizadas en su mayoría en el índice tecnológico Nasdaq. Asimismo, la demócrata ha prometido más gasto público.
Desde ActivoTrader indican que la propuesta de Trump por desregularizar el sector financiero eliminando la reforma ‘Dodd-Frank’ puede favorecer a JP Morgan o Goldman Sachs, aunque podría dañar a los casinos.
Trump siempre se ha manifestado en contra del libre comercio y ha prometido la imposición de fuertes aranceles a los productos procedentes de China para favorecer el «made in USA». Clinton también ha prometido subir los aranceles a las exportaciones chinas, por lo que las relaciones con China se verán «alteradas», escribe el analista Bruno Janeiro.
