La macrooperación contra un chiringuito financiero con sede en Madrid ha dado como resultado hasta ahora con 100 detenidos, continúa abierta y bajo secreto de sumario.
El ‘modus operandi’ del chiringuito financiero, especializado en warrants, contrataba a personas jóvenes, sin experiencia en temas financieros. La labor de éstas se centraba en captar los correos electrónicos de los responsables de las empresas a las que pretendían, supuestamente, estafar mediante un esquema Ponzi.
Según ha asegurado una de las detenidas a Cinco Días, fue contratada por una empresa de telemarketing y se cogían los teléfonos de las Páginas Amarillas, donde están un gran número de empresas pequeñas, medianas y grandes. La trabajadora trataba de encontrar el correo electrónico de los altos cargos de la empresa para ofrecerles asesoramiento financiero gratuito para su patrimonio personal. «Nuestros economistas le ayudarán a mejorar su rendimiento patrimonial», era la frase más repetida entre estos trabajadores a los futuros clientes.
Opciones binarias o como jugarse los ahorros a la ruleta financiera
Una vez obtenidos los datos de contacto personales, los trabajadores de telemarketing los facilitaban a las oficinas de la empresa. «Nos pedían que consiguiéramos el correo electrónico del gerente de la empresa. ¿Cómo íbamos a sospechar que después se hacía algo ilegal?», se preguntan. El chiringuito operaba desde Las Tablas, un nuevo barrio de Madrid donde se instalan familias adineradas y tenía el nombre de Plataforma VLT y Centrum Platinum, aunque la empresa lo cambiaba continuamente.
Los responsables habían conseguido la confianza de los ejecutivos de las empresas que les entregaron dinero bajo la promesa de grandes beneficios. Ahora están acusados estafa y asociación ilícita.
La mayoría de trabajadores, contratados legalmente, pero pasaban los acuerdos en un papel manuscrito. No había ordenadores
«No teníamos idea de qué pasaba en las otras oficinas. La responsabilidad de cada uno va en función de su posición dentro de la empresa», continúa la mujer detenida. Mientras, los especialistas financieros del chiringuito les ofrecían opciones binarias y warrants. Los primeros son un derivado de altísimo riesgo, ya que es utilizar el mercado como un casino: a doble o nada.
La comercialización de este producto, junto a otros, está prohibida a personas particulares, cegados por doblar su inversión en muy poco tiempo. Para evitar dejar constancia electrónica, no había ordenadores, sino que se pasaban a mano las operaciones. Los arrestados aseguraban que se dedicaban a la venta telefónica por un salario de 970 euros mensuales.


