«Tengo lealtad por España y la bandera, pero no brindo por Su Majestad». Estas fueron las palabras que le valieron un arresto a un brigada del Ejército del Aire por no brindar por el Rey Emérito Juan Carlos I en el día de su onomástica. La copa en honor al Rey se realizó el 24 de junio de 2012, cuando Juan Carlos I aún estaba en la Zarzuela.
La respuesta del brigadista fueron rápidamente represaliadas por sus superiores, quienes le acusaron de una falta disciplinaria grave al «emitir manifiesta y públicamente expresiones contrarias, realizar actos irrespetuosos o adoptar una actitud de menosprecio hacia la Corona». Las palabras le costaron 31 días de arresto, entre el septiembre y octubre del año siguiente.
El 22 de junio de 2012, el comandante militar del Destacamento de Alhucemas mandó a un sargento a preparar un brindis para el 24 de junio, día del santo del Rey ahora emérito. No obstante, el brigada afirmó: «eso ya no se lleva», a lo que un teniente replicó que allí sí se celebraba.
En el día del brindis, el brigada no estaba en la formación para entrar en el comedor y llevar a cabo el brindis. El teniente le ordenó que tenía cinco minutos para estar en el salón, y allí se presentó el brigada expedientado quien afirmó: «Tengo lealtad por España y la bandera, pero no brindo por Su Majestad» y se marchó del comedor, eso sí tras brindar.
El Supremo ha ratificado ahora la decisión del Tribunal Militar Central, que anuló la sanción y condenó al Ejército a pagar la correspondiente indemnización por daños morales y perjuicios por la privación de libertad. La Abogacía del Estado recurrió la decisión, pero llegó tarde al expirar el plazo de seis meses que establece el Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas para la caducidad de las faltas graves.
