El Gobierno de Mariano Rajoy subirá impuestos especiales, como al tabaco y a los hidrocarburos, pero evitará imponer el impuesto a las bebidas azucaradas, como Coca-Cola, pese a la recomendación de la Organización Mundial de la Salud.
El Gobierno descarta así llevar a cabo la medida exigida por la autoridad sanitaria mundial, quien ha pedido a los Gobiernos imponer una tasa a las bebidas azucaradas. Hacienda se pliega así a las amenazas de Coca-Cola, que había asegurado que el impuesto tendría consecuencias, como una subida de precios del 20% en Cataluña, la Comunidad Autónoma que ha aprobado la creación de un impuesto contra las bebidas azucaradas.
El Ministerio de Hacienda se había planteado también esta medida, pero ha dado marcha atrás para no evitar así la inversión de Coca-Cola en un planta, un montante cercano a los 40 millones de euros. El ministro de Hacienda tiene que realizar un ajuste de 5.500 millones de euros para cumplir con el déficit público.
El Ejecutivo de Mariano Rajoy prefiere incrementar la presión fiscal en otros impuestos y gravámenes, que irremediablemente pagarán los consumidores. Entre estos tributos estarían las llamadas tasas verdes, como la euroviñeta -que pagarán trasportistas y que se trasladará a los clientes-; el tabaco; y el Impuesto Sociedades, sin tocar el IVA ni el IRPF de cara a los Presupuestos de 2017.
Hacienda tenía sobre la mesa la aprobación del impuesto a las bebidas con exceso de azúcar, tal y como reclamaba la OMS. La subida en este impuesto sería del 20%, todo ello para paliar la epidemia de diabetes tipo 2, la caries, y los alarmantes niveles de obesidad, sobre todo entre jóvenes. Pero el Gobierno daría marcha atrás a la bebida, todo por 40 millones de euros que invertiría Coca-Cola, según apuntan «fuentes oficiosas» a El Confidencial Digital.
Así, el Gobierno antepone la inversión a la salud de los consumidores. El Ejecutivo ha esgrimido el mismo argumento que la patronal de bebidas azucaradas, entre las que se encuentra Coca-Cola, negando que el impuesto vaya a repercutir en una mejora del bienestar. No obstante, el Gobierno no ha tenido impedimento para aumentar los precios del tabaco y del alcohol precisamente con la teoría contraria, en pro de una recomendación más saludable.
Coca-Cola ya había vetado invertir en Portugal por el impuesto a las bebidas azucaradas, y ahora España quiere aprovechar la firmeza del país vecino para atraer esos millones.
En Portugal se aprobó una tasa de entre 0,08 y 0,16 euros por litro, y ahora «no conviene por tanto tocarles mucho las narices», afirman desde Moncloa al citado diario.
Coca-Cola paga a asociaciones para silenciar su relación con la obesidad
Coca-Cola trata de silenciar estudios que relacionan sus refrescos con la obesidad. Ambas empresas habrían pagado durante décadas a asociaciones científicas y médicas, universidades y agencias del Gobierno de las dos empresas.
Solo en España, Coca-Cola ha pagado 12,099 millones de dólares a un nutrido número de asociaciones, como la Universidad Politécnica de Madrid, la Universidad de Zaragoza, a la de Murcia y Universidad de Cantabria, entre otras. También a la Fundación Iberoamericana de la Nutrición, a Workshop Hidratación, Actividad Fisica y Salud Dirigido por Ascensión Marcos, Sociedad Española de Patologia Digestiva, Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, Sociedad Española de Nutrición, Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, Instituto Palacios. Salud de la Mujer, Fundación Real Academia Nacional de Medicina, Fundación para la Investigación Nutricional, e incluso para la Fundación para la Diabetes. El listado completo se puede ver aquí.
