La Asociación de Vecinos de Rocafonda, una zona de Mataró con una notable presencia de musulmanes, pidió que la paella popular, celebrada este domingo y desde hace años, se cocinara sin «ningún tipo de bebida alcohólica, ni tampoco cerdo ni derivados». Además, pedían que los beneficios no se destinaran a ninguna organización religiosa.
Sin embargo, los vecinos del barrio no aceptaron las condiciones de este colectivo, que recibió apoyos de Podemos o de la CUP, ya que entienden que la paella ‘puede alterar la convivencia del barrio’.
Para que los vecinos pudieran acceder a las sillas y mesas que cede el Ayuntamiento, el permiso debía ser tramitado a través de una entidad inscrita en el registro municipal. Así que optaron por pedírselo a la más próxima la AAVV de Rocafonda, que imponía estas condiciones. Ante la incredulidad vecinal, el permiso se ha tramitado a través de entidad que regula los Huertos Urbanos en el barrio.
Los vecinos de Mataró niegan que el almuerzo popular, celebrado este domingo, sea excluyente y han mantenido el menú para unos 300 comensales tal como lo habían planificado.
«En el barrio, hay población musulmana y nos parecen muy respetables sus creencias, pero si todos los que organizamos comemos cerdo, no veo dónde está el problema. Es una paella de toda la vida», dice uno de los organizadores al diario El Mundo, que consideran «inasumibles» y «ridículos» los requisitos que la Asociación de Vecinos les imponía.
«Nos llama la atención que, por cuestiones religiosas, la asociación prohíba el cerdo y el alcohol y luego diga que si hay beneficios no se destine a ninguna asociación religiosa», opina la misma persona.
