Nazarenos y costaleros, ejemplo en la ‘Madrugá’ de Sevilla

Noticias 17/04/2017

Madrugá: Un nazareno de la Macarena colaboró en la detención de uno de los vándalos. Costaleros y jefes de tramo pedían calma a asistentes y penitentes.

Ocho vándalos fueron detenidos por alterar el orden público en la «Madrugá» sevillana y originar carreras y avalanchas, hechos por los que han tenido que ser atendidas al menos 17 personas en hospitales, una de ellas herida de gravedad.

Fuentes municipales y policiales han explicado que entre los detenidos hay tres delincuentes comunes con antecedentes, uno con numerosas detenciones previas; otro, de nacionalidad senegalesa, que gritó ‘Alá es Grande’ en medio del pánico de los turistas y ciudadanos y que ha sido puesto en libertad con cargos; y al menos dos menores.

Además, otros siete menores, vecinos de Sevilla, cuyos datos no se han hecho públicos, están siendo investigados por las fuerzas del orden por su participación indirecta; concretamente, por los hechos ocurridos en la avenida de la Constitución, si bien no han sido detenidos.

Los ocho detenidos están acusados de actos de vandalismo y de crear desórdenes, profiriendo amenazas, golpeando el suelo con barras metálicas para hacer ruido o hacer aspavientos para asustar a la concurrencia al paso de las procesiones.

En cuanto a los heridos, uno de ellos ha tenido que ser ingresado en la UCI por un traumatismo craneoencefálico con pronóstico grave, según han informado fuentes municipales, que no han concretado el centro hospitalario en el que ha sido ingresado ni sus datos personales.

Los sevillanos dudan que no fuera organizado y aplaudían a las Hermandades

Los investigadores descartan que se haya tratado de una acción organizada e insisten en actos vandálicos aislados para causar desórdenes como los que se registraron en la «Madrugá» del año 2000, cuando cundió el pánico por el centro de Sevilla y se registraron carreras y hasta el abandono momentáneo de los pasos de las cofradías. Sin embargo, los sevillanos no se creen esta hipótesis ya que las ‘carreras’ fueron a la misma hora en puntos diferentes de Sevilla por donde pasaban las hermandades.

Ante la falta de información, los asistentes rodeaban a los agentes que se encontraban en las calles o bien se informaban a través de las redes sociales.

Tras la primera detención, que fue en la calle Pastor y Landero, a las 4.40 horas, tras registrarse las primeras carreras fueron detenidas otras tres personas por desórdenes públicos en las inmediaciones de la calle Sánchez Arjona, a las que se intervinieron objetos metálicos que fueron empleados para hacer ruido y asustar a la gente.

A las seis de la madrugada, en otra zona del centro histórico, en la calle Argote de Molina, próxima a la Catedral, fueron detenidas otras dos personas, señaladas por testigos que afirmaron que daban gritos y hacían aspavientos para causar carreras ocasionadas por el miedo.

Ejemplar el comportamiento de nazarenos y costaleros

En la mayoría de las múltiples estampidas fueron los nazarenos y costaleros los que mantuvieron y llamaron a la calma.

Uno de los detenidos cerca de El Salvador alrededor de las seis de la mañana fue perseguido por un nazareno de la Hermandad de la Macarena, que realizando su estación de penitencia ya finalizada la carrera oficial, vio como un individuo comenzaba una de las ‘carreras’. Sin dudar abandonó su posición y persiguió al responsable hasta que lo detuvo la policía.

Estos hechos han originado un efecto dominó, que ha originado momentos de pánico y amagos de carreras, que han sido controlados casi con la misma espontaneidad con que se han producido, ya que la propia gente que asistía a las procesiones ha llamado a la calma y ha aplaudido a los nazarenos y a los pasos de las cofradías.

Los costaleros de La Esperanza de Triana rodeaban los pasos de ‘Las Tres Caídas’ y la ‘Virgen de la Esperanza de Triana’ para evitar que las carreras de la gente pudiera dañar las imágenes. Asimsimo llamaban a la calma ante el pánico de los creyentes que esperaban el paso de la cofradía en la Calle Rioja.

En Dueñas, donde se produjo una de las primeras avalanchas de las 4:10 horas, los nazarenos mantuvieron la compostura en sus posiciones, animados y calmados por los jefes de tramo, que invitaban a la calma. El palacio de Dueñas, donde el Cristo de los gitanos saluda a la Casa de Alba, permanecía abierto ante la inminente llegada del Señor, y muchos sevillanos se cobijaron dentro de sus puertas ante el peligro de ser aplastados o pisados por la masa de gente que corría sin saber qué pasaba.

No fue tanto el sosiego al paso del Gran Poder por la Plaza del Triunfo. Muchos penitentes abandonaron posiciones y rodearon al Señor del Gran Poder ante las carreras desesperadas de los que allí se encontraban.

El Hermandad del Silencio agradece el comportamiento de los penitentes

Ante los acontecimientos acaecidos en la pasada Madrugá, reproducimos la carta que el Hermano Mayor dirige a todos los Hermanos:

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