Maties Serracant, investigado por tráfico de influencias y de la CUP, ha puesto los locales municipales a disposición del referéndum del 1 de octubre.
El republicano Juli Fernández ha cedido la vara de alcalde a Maties Serracant, de la CUP, que figura como imputado por un presunto delito de tráfico de influencias. El relevo se produce en cumplimiento del acuerdo de Gobierno firmado en 2015 por cuatro fuerzas de izquierda para pasar página a la era Bustos (el PSC ganó las elecciones) y que dio la alcaldía a ERC dos años.
El pasado año Serracant fue imputado por un presunto delito de tráfico de influencias por ceder un espacio municipal a una entidad pero su formación decidió mantenerlo en el cargo porque consideran que la investigación nació de una “denuncia trampa” presentada por los socialistas como “venganza”, ya que Serracant anteriormente había denunciado los socialistas por permitir unas obras ilegales, cosa que provocó la imputación del líder local del PSC, Josep Ayuso.
“Es una denuncia falsa, es el riesgo por haber perseguido la corrupción. Pero forma parte de la guerra sucia contra el Gobierno municipal. El hecho de no haber dimitido es una muestra de convicción contra los envites de aquellos que no quieren que llevemos a cabo políticas de transformación”, se justificaba el separatista Serracant durante su discurso ya como alcalde.
