El presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, constata el fracaso de su viaje de tres días por Bruselas. Entre sus logros en la visita oficial se encuentra una reunión con los independentistas flamencos y un artículo de Raül Romeva en un diario escocés. Ni un solo comisario de la Comisión Europea ni un encuentro, aunque fuera breve, con ningún líder europeo.
Para disfrazar este fracaso, Puigdemont ha asegurado que no era el objetivo de esta visita, y que el día que se plantee tener esas reuniones, las pedirá y las conseguirá. Como ya pasara con Artur Mas, la Generalitat no tiene quien le reciba, al menos entre los destacados líderes europeos.
«El día que me proponga ver a un comisario europeo u otra autoridad lo haremos, lo pediremos y lo conseguiremos», ha asegurado Puigdemont en declaraciones a la prensa, durante una visita al puerto de Gante. Pero ese día aún no ha llegado.
No obstante, su pretensión ha sido desmentida por la propia oficina de Juncker. La Comisión Europea (CE) ha asegurado que Puigdemont solicitó verse hoy con el presidente del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, que no ha podido recibirle por motivos de agenda.»Puedo confirmar que hubo contacto a nivel de gabinete y desde ese nivel se envió una respuesta (diciendo) que lamentablemente la agenda del presidente Juncker de hoy no permite tal reunión«, señaló la portavoz comunitaria Mina Andreeva en la rueda de prensa diaria.
«Como se puede ver en el calendario (de los miembros de la CE para esta semana) no hay reuniones previstas con el presidente catalán para hoy con ningún comisario», añadió Andreeva.
Fue preguntada si Puigdemont o su gabinete han pedido una reunión con el máximo responsable del Ejecutivo comunitario o con cualquier otro comisario para hoy, día en que el presidente de la Generalitat se encuentra en Bruselas tras pasar por Amberes y Gante.
Tampoco le recibió el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schultz, pese a los intentos de la Generalitat para concertar el encuentro, según publican medios catalanes.
«El viaje tenía un sentido: responder a una invitación que me hizo el ministro presidente de Flandes, que fue de los primeros que me pidió vernos», para que Cataluña pueda «conocer en profundidad la realidad de Flandes» y en respuesta al «interés permanente» de esta región belga por la situación catalana, añadió. Los flamencos belgas quieren dividir el país en dos, aunque sin conseguirlo.
El presidente de la Generalitat afirmó que desde el primer momento que asumió la presidencia de la Generalitat, quedó claro «que yo haría cierto tipo de diplomacia y la estamos haciendo y bien, y que otra no correspondía«.
«Hemos de hacer lo que podamos hacer con los máximos resultados posibles y está dando resultado (…) ya llegará otra ocasión en que de manera formal tendremos la oportunidad de hablar con quien tengamos que hablar, más allá del ámbito en que hablamos ahora, que es bastante alto», indicó.
Señaló asimismo que aprovechará su visita a Bélgica para saludar a la gente que trabaja en la delegación catalana en Bruselas que «hace un gran trabajo». Puigdemont se reunió hoy, en el segundo día de su visita a Bélgica, con el presidente del Parlamento Federal de Bélgica, Siegried Bracke. Cerrará su viaje el lunes en Bruselas, con un encuentro con los trabajadores y responsables de la Delegación de la Generalitat ante la Unión Europea (UE).


