Ada Colau, investida con mayoría absoluta gracias a PSC, ERC y la CUP, suspende su primer gran examen al no obtener mayorías para aprobar la ley de presupuestos municipales.
Nueve meses después de tomar el bastón de mando de Barcelona, Colau ya no tiene los apoyos de los radicales de la CUP ni tampoco del PSC, por lo que el debate que tenía que abrirse este lunes queda en suspenso.
De esta forma, Colau trata de seguir negociando con la oposición. Las CUP ni siquiera acudieron a la última reunión para lograr un acuerdo.
«Seguir con las conversaciones con los grupos municipales para garantizar los apoyos necesarios para sacar adelante la ampliación de la actual prórroga presupuestaria», es el argumento esgrimido por el Ayuntamiento para evitar una sonora derrota, y es que serían las primeras cuentas que presentan los anticapitalistas.
Y es que, Colau se enfrenta ahora al estancamiento político al no alcanzar acuerdos, y eso en menos de un año de llegar al poder. «La actitud del gobierno municipal, sumado a su fracaso durante el proceso de negociaciones presupuestarias, ha llevado a nuestra ciudad a una grave parálisis que amenaza directamente el bienestar de los barceloneses», ha denunciado Ciudadanos.
Entre otras numerosas medidas, el partido dirigido en Barcelona por Carina Mejías exige a Colau «incluir en las partidas presupuestarias destinadas a la construcción de las infraestructuras estratégicas que sean competencia de la Generalitat de Cataluña, un convenio firmado por ambas administraciones que establezca el reconocimiento de deuda, el calendario de ejecución y las garantías de devolución de las cantidades avanzadas por la hacienda municipal. El objetivo es garantizar la construcción de la L9 y la L10 del Metro de Barcelona, y la construcción de un nuevo centro penitenciario, que permita desarrollar los equipamientos previstos en los terrenos de la cárcel Modelo, en el distrito de L’Eixample, antes de que termine la actual legislatura.
