El oro es uno de los activos refugio por excelencia: sube más cuando hay inflación, aguanta muy bien los escenarios deflacionarios, pero se dispara cuando cuando las Bolsas van a caen a plomo. Desde mínimos, el oro ha recuperado un 22% y alcanza ahora los 1.300 dólares por onza, un precio no visto desde enero de 2015.
El escenario provocado por los bancos centrales, al llevar a mínimos históricos el precio del dinero y una gran compra de bonos soberanos y privados, ha hecho que los inversores busquen rentabilidad en las materias primas preciadas. El oro es uno de sus máximos exponentes, más cuando se dispara más de un 20% desde los mínimos vistos el 16 de enero de este 2015, cuando se situó en los 1.060 dólares por onza.
«El oro ha mostrado un rally impresionante«, ha asegurado Daniel Briesemann, analista de Commerzbank AG en Frankfurt, a Bloomberg. El precio, según este analista, está justificado por la actuación de los bancos centrales para implementar el ritmo de crecimiento en la economía, por lo que no se trata de una mera especulación.
Al mantenerse los tipos de interés en los mínimos históricos, la rentabilidad solo vendría por un aumento de los precios, por lo que el oro es un gran exponente en este sentido. Asimismo, el precio del oro está beneficiado por la caída del dólar, ya que el metal precioso cotiza en la moneda americana.
No solo el oro está registrando incrementos, también la plata, el platino y el paladio cotizan al alza.


