24.887 préstamos hipotecarios se firmaron en nuestro país el pasado mes de febrero, según el último dato publicado por el INE. Y es que pedir una hipoteca y terminar contratándola es relativamente sencillo si se siguen estos pasos que recomiendan los expertos inmobiliarios y en créditos hipotecarios del BBVA.
1) Valora tu situación
Lo primero es valorar tu situación. Habrás tenido que evaluar tus ingresos, tu presupuesto, cómo se verá afectado éste al comprar una nueva casa… Tendrás que comparar alternativas. Habrás elegido una vivienda y deberás confrontar las diferentes alternativas de hipoteca (fija, variable, mixta), habrás pensado en el plazo en el que te conviene devolver la hipoteca, etc.
Hay una hipoteca para cada situación económica, para cada perfil de riesgo, para cada una de tus circunstancias personales. Por ejemplo, BBVA ofrece la hipoteca de BBVA a tipo fijo para quienes quieren la seguridad de pagar siempre lo mismo y quieren aprovecharse de los bajos tipos de interés.
2) Reúne la documentación
El banco necesitará diversa información sobre ti, sobre la vivienda que se pretende hipotecar y sobre los posibles avalistas. Reúnela de forma ordenada, para facilitarles esta tarea.
En lo que respecta a los datos sobre ti, necesitarás reunir información identificativa, como el DNI. También será precisa información laboral, como el informe de vida laboral y el contrato de trabajo; información fiscal, como las declaraciones de IRPF y, si eres autónomo, de IVA; información bancaria, como los préstamos que debes, extractos de cuentas, etc.
En segundo lugar, es imprescindible que la vivienda esté inscrita en el Registro de la Propiedad. La inmensa mayoría lo están, pero deberás tenerlo en cuenta en algunos casos, sobre todo si compras alguna vivienda antigua. Necesitarás la información registral de la vivienda, como una nota simple, así como la información catastral. Si has realizado algún contrato de opción de compra u otro contrato previo a la adquisición, deberás presentar las escrituras.
Finalmente, en algunos casos puede resultar muy conveniente que te avalen otras personas, para facilitar la concesión de la hipoteca. Si es así, será preciso reunir una información semejante sobre los avalistas a la que has de presentar sobre ti porque, si no pagas tú, lo tendrán que hacer ellos.
3) Presenta la solicitud
Cuando presentes la solicitud para que te concedan una hipoteca, corresponderá tasar la vivienda para decidir si te puede conceder la hipoteca (valorando todo el conjunto de información disponible) y saber hasta qué cantidad puede llegar la financiación. La respuesta será vinculante para el banco y contendrá las diferentes condiciones.
4) Los trámites de la hipoteca
Aceptada la solicitud, llega el momento de formalizar la hipoteca. No te quedes con dudas antes de firmar. Tanto el personal bancario, como el propio notario, te resolverán todas las que puedes plantearte. El notario, además de dar fe del acuerdo y sus términos, deberá contestar a todas.
Además, remitirá información de la escritura a otras oficinas, como las del Catastro y el Registro de la Propiedad, puesto que de tu lado corren los impuestos correspondientes. Las escrituras están gravadas con un impuesto que se denomina Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, en este caso en su modalidad de actos jurídicos documentados. El tipo de gravamen de este impuesto varía según la CCAA de que se trate.
Sin inscripción en el Registro de la Propiedad no hay hipoteca, por lo que es un paso especialmente importante. Pero el Registro de la Propiedad se basa en los asientos anteriores que han afectado al inmueble. Si el inmueble no ha accedido al Registro de la Propiedad, hay que realizar un asiento de inmatriculación, por el cual el inmueble accede al Registro de la Propiedad.
5) Disfruta de la financiación
Es el final del camino, pero también su comienzo, su razón de ser. Hay que tener en cuenta algunas cosas. En primer lugar, una hipoteca te puede ayudar a financiar la adquisición de tu casa, pero también puede ayudarte a financiar el negocio o incluso la casa de ese familiar que tanto quieres, como, por ejemplo, un hijo o un nieto, aunque ellos se encarguen de devolver la deuda. No es estrictamente necesario que quien disfrute de la financiación sea la persona propietaria del inmueble.
Otra cuestión importante es que se puede disfrutar de la financiación de diversas formas. Una de ellas es hacerlo de una sola vez a través de un préstamo hipotecario, pero también se puede solicitar un crédito hipotecario. Con el crédito hipotecario podrás disponer, hasta una determinada cifra, de la financiación que necesites, pudiendo acceder en varias veces a la financiación.


