¿Por qué es tan peligrosa una deflación si en realidad bajan los precios?

Noticias 09/03/2016

Un día, hace ya muchos años, cuando todavía no era presidente de la Reserva Federal de Estados unidos, preguntaron en una conferencia a Ben Bernanke cuál era la mejor foma de combatir una deflación. El expresidente de la Fed, ni corto ni perezos afirmó: «Tirando dólares desde un helicóptero’. Esa afirmación le valió el bien ganado apodo de ‘Helicópero Ben’.

Draghi, sin subirse a ningún a helicópeto, ha hecho exactamente igual. Ha sacado toda al artillería disponible del BCE para combatir la deflación -la próxima sería poner los tipos de interés en negativo-, ese escenario económico donde los precios bajan y producen un estancamiento o recesión de la economía de consecuencias nefastas para todos los ciudadanos. Poner el tipo de interés, es decir, el precio que se cobra por prestar dinero al 0% viene a ser como arrojar billetes a la calle para que los ciudadanos los cojan vayan a comprar y reactiven el consumo y la producción de las fábricas. El único problema es que no siempre funciona.

El presidente del BCE ha reconocido que todas estas medidas se adoptan porque el riesgo de deflación es real en Europa. Pero, ¿por qué es mala la deflacióbn si en teoría bajan los precios y se puede comprar más barato? Esa es la teoría, pero la deflación siempre o casi siempre, si no se toman las medidas oportunas, da paso a una recesión económica con aumento del paro por el cierre de empresas que no pueden sacar sus productos al mercado porque simplemente no se venden.

En un escenario deflación, la gente no compra productos hoy porque piensa que mañana serán más baratos. Se retrasan, por tanto, las decisiones de compra o inversión y cae el consumo. Todo lo contrario que en un escenario inflacionista, se compra hoy productos porque se tiene la creencia de que mañana serán más caros.

Al no haber demanda, las empresas tienen que bajar los precios para poder vender sus productos, por lo que sus márgenes se estrechan, sus beneficios se resienten, los sueldos de los trabajadores bajan y sus inversiones, ante la falta de demanda, se reducen. ¿Por qué van a invertir en una nueva planta de producción si no consiguen vender lo que ya fabrican? Muchas empresas tienen incluso la obligación de vender a pérdidas para eliminar los stocks por lo que enfilan el camino hacia la suspensión de pagos, el preconcurso, la liquidación y cierre dejando a sus trabajadores en el paro. Es decir, se podrá comprar bienes más baratos, pero los ciudadanos dispondrán de menos dinero, o bien porque sus sueldo se ha visto reducido, en el mejor de los casos, o porque, en el peor de los casos, el trabajador ha terminado en el paro. El consumo se resiente aún más y la economía entra en recesión.

Además de las medidas de carácter monetario, como son los tipos de interés, que en la zona euro están en manos del BCE, por lo que no siempre las medidas que toma pueden venir bien a todos socios, hay otras como las d euna política fiscal expansiva para combatir una deflación.

 

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