El producto interior bruto (PIB) de Estados Unidos creció a una tasa anualizada del 2,9% entre julio y septiembre, más de lo esperado.
Según las cifras publicadas por el Gobierno, este crecimiento es más del doble del 1,4% del trimestre anterior. Ese crecimiento del 2,9% de la economía es también el mayor en más de dos años, según el primer cálculo del Departamento de Comercio sobre la evolución del PIB entre julio y septiembre.
De esta forma, la primera potencia mundial coge oxígeno tras un primer semestre de lento crecimiento, con un promedio ligeramente superior al 1%.
La demanda interna continúa impulsando el crecimiento, mientras las empresas reducen el gasto. Asimismo, la confianza del consumidor se sitúa en máximos de hace nueve años en septiembre, según el Conference Board.
Las empresas han desempolvado los almacenes ante la petición de la demanda. Las cifras despejan el camino para una subida de tipos de la Reserva Federal a finales de este año.
El lento crecimiento, y un informe de malos empleos en mayo, pusieron contra las cuerdas a la FED, ya que había asegurado que solo se incrementarían con buenos datos macroeconómicos.
