Los manifestantes lanzaron piedras y cócteles molotov a los antidisturbios en Atenas en otra huelga general por los recortes del primer ministro griergo alexis Tsipras, del partido Syriza, el equivalente al Podemos español.Un grupo de manifestantes protagonizó hoy altercados en Atenas durante la manifestación contra los nuevos ajustes que serán votados mañana en el Parlamento y lanzaron piedras y cócteles molotov contra los antidisturbios, según las autoridades.
Los hechos se produjeron en la plaza Syntagma, sede del Parlamento griego y destino final de una manifestación que discurrió por el centro de la capital para protestar contra el nuevo paquete de reformas pactado con los acreedores a cambio de un nuevo tramo de la ayuda financiera paraGrecia.
Según las autoridades, alrededor de 20 encapuchados de entornos anarquistas lanzaron piedras, cócteles molotov y proyectiles contra los agentes antidisturbios, que habían reforzado la zona y que respondieron con gases lacrimógenos.
Minutos antes, desconocidos causaron destrozos en una furgoneta de una cadena privada de televisión que cubría la protesta.
Durante el transcurso de la mañana también se registraron incidentes en otras partes del país en una jornada de alta tensión social.
Uno de los principales episodios se produjo en Salónica, donde varias personas lanzaron pintura a la Cámara de Industria y Comercio.
De acuerdo con fuentes policiales, cerca de 12.000 personas han salido hoy a la calle en Atenas para participar en la protesta convocada por los principales sindicatos para acompañar la primera huelga general del año en Grecia.
Más recortes y sin salida a la crisis
Esta nueva huelga general en Grecia, la primera de 2017, es contra las nuevas medidas de austeridad de Alexis Tsiparas que los sindicatos han bautizado como el «cuarto memorando» y que se votará este jueves en el Parlamento.
La huelga tuvo, como viene siendo costumbre, un seguimiento desigual, con repercusiones en los servicios públicos y nulo impacto en el comercio.
El tráfico ferroviario se detuvo por completo y en el transporte urbano, los autobuses y tranvías pararon durante todo el turno de noche y lo volverán a hacer a partir de las 21.00 hora local (18.00 GMT), mientras que el metro funciona solamente desde las 09.00 (06.00 GMT) hasta las 16.00 (13.00 GMT).
Ni siquiera en la administración pública el seguimiento fue abrumador, de algo más del 50 %, según señaló a Efe un portavoz de Adedy, el sindicato del sector público.
El bajo seguimiento se ha convertido en habitual en Grecia, porque muchos trabajadores no se pueden permitir perder una jornada de salario o no le ven sentido a protestar solo un día.
«Yo hago huelga como un ejercicio rutinario, pero no creo que tenga mucho sentido. Otra cosa sería una huelga indefinida», sostiene Panayiotis, abogado en la cincuentena.
El comercio funcionó con normalidad a pesar de que la ley que se votará el jueves incluye un apartado que amplía de 8 a 32 el número de domingos laborables en las tiendas y contra el que ya se mantuvo una huelga hace dos semanas.
Las tiendas cierran por el bajo consumo
Este aspecto es un reglamento exigido por los acreedores que el Gobierno acató a pesar de calificarlo de poco útil en plena crisis económica, con cada vez más tiendas que han echado el cerrojo a causa del bajo consumo.
Por primera vez en mucho tiempo se sumaron a la protesta también los controladores aéreos, con un paro de cuatro horas, lo que obligó a cancelar o alterar unos 150 vuelos desde y hacia Atenas.
También fue novedosa la convocatoria de los uniformados a una manifestación propia, que se desarrollará esta tarde. La presencia policial en la manifestación era también menor que de costumbre, a pesar de que les está prohibido hacer huelga.
Durante el debate celebrado el martes en comisión parlamentaria y al que diversos colectivos habían sido invitados a exponer su opinión, un representante del sindicato de las Fuerzas Armadas amenazó con que los militares «cambiarán de bando» si el Gobierno no retira la ley.
Ley escoba
Miles de ciudadanos -unos 12.000, según la policía – salieron por enésima vez a la calle en Atenas para protestar contra la ley escoba que se empezó a debatir hoy en el Parlamento y que engloba todas las medidas pendientes para obtener un nuevo tramo de la ayuda financiera de alrededor de 7.000 millones de euros.
La ley, que el martes fue aprobada en comisión parlamentaria, incluye además medidas de recorte de pensiones a partir de 2019 y aumentos de impuestos a partir de 2020 por un total de 4.900 millones de euros anuales.
Los sindicatos lo ven como un nuevo memorando -el cuarto desde 2010- que a diferencia de los tres anteriores no contempla encima ninguna contrapartida económica.
Tsipras ha defendido los tijeretazos adicionales con la promesa de que cada medida de recorte irá acompañada de una contramedida de alivio y el argumento de que cerrar la segunda evaluación del rescate permitirá que Grecia pueda entrar en un programa de alivio de la deuda a partir de 2018, salir paulatinamente a los mercados y dar definitivamente carpetazo a la era de rescates.
«No nos queda esperanza alguna. Ningún político puede ofrecerla. Lo que hace falta es un líder que ame a la patria, diga basta ya y exija la quita de toda la parte de la deuda que es ilícita».
De 2.200 euros a 750 de pensión
Son palabras de Melina Kotsaki, azafata retirada de 73 años que cuando se jubiló cobraba una pensión de 2.200 euros, de los que en estos momentos solo le quedan 750 euros y que con el nuevo tijeretazo que entrará en vigor en 2019 cobrará hasta un 18 % menos.
Tampoco Kostas Kekas, camillero recién jubilado con 700 euros, cree que haya actualmente un político capaz de mejorar la situación en Grecia, a pesar de que las encuestas dan diez puntos de ventaja a los conservadores frente a la gubernamental Syriza.
«Lo único que tendría sentido es un Gobierno que luche por que Grecia salga de los memorandos y que no piense solo en sus intereses partidistas sino, sobre todo, vele por el bien del pueblo», dice Kekas a Efe.


