La producción de plátano podría hundirse y alcanzar mínimos históricos en meses, algo para lo que, según los expertos, no estamos preparados.
Los plátanos son un engendro de la naturaleza, un accidente genético ya que el plátano es una fruta sin semillas. Los plátanos crecen a partir de otros plátanos: desde 1960, son clones de un solo plátano: el plátano Cavendish.
Sin embargo, esto no siempre ha sido así ya que tal y como recoge el portal Xakata, el plátano primitivo y muchas especies salvajes sí tenían semillas.
Hasta la década de los 50, el plátano rey era el Gros Michel, un tipo de plátano más dulce que triunfaba en todo el mundo. En 1950, la enfermedad de Panamá empezó a hacer estragos en los Gros Michel y, en menos de una década, acabó con la producción.
Los agricultores comenzaron a huir de la enfermedad buscando lugares donde no aún no estaba, pero toda resistencia fue inútil. Al final, la variedad Cavendish, resistente al hongo de Panamá, sustituyó a casi extinta Gros Michel.
Sin embargo en los últimos años han surgido plagas que afectan a los Cavendish: la sigatoka negra, que ennegrece las hojas, imposibilita la fotosíntesis y reduce a más de la mitad el rendimiento de las plantaciones.
Ha surgido una variedad de la enfermedad de Panamá (la Tropical Race 4) que sí afecta al Cavendish. Se localizó por primera vez en la década de 1990 y hoy por hoy ya hace estragos en todo el sureste asiático. Si la TR4 atraviesa el Pacífico, la producción mundial de plátanos puede verse seriamente comprometida y hoy por hoy no hay ningún sustitutivo del plátano comercial que todos conocemos.
Ioannis Stergiopoulos, André Drenth y Gert Kema, tres expertos en botánica y agronomía, defendían en The Guardian que la única forma de afrontar el problema es incrementando la diversidad de nuestros plátanos. Según estos expertos existen las herramientas para hacerlo: la ingeniería genética y las técnicas de hibridación. Ya se ha empezado a secuenciar el genoma del plátano pero avisan: lo que no hay es tiempo porque la producción de plátanos podría hundirse y alcanzar mínimos históricos en meses.
