El Sol es el objeto del Sistema Solar que más maneras tiene de destruirnos si se dan las circunstancias adecuadas, pero ¿Podría la raza humana sobrevivir si el Sol se apagase?.
Según ha publicado The Solar Center, la oscuridad en la Tierra no llegaría de repente, ya que la luz tarda 8 minutos y 20 segundos en desplazarse del Sol a nuestro planeta. Transcurrido ese tiempo, todo el planeta se sumiría en una noche, aunque la luna seguiría su recorrido. Esta pérdida del día y la noche nos provocaría una pérdida de nuestro satélite, la Luna, porque su luz provine también del Sol, pero a cambio veríamos un espectacular cielo estrellado.
La luz que reflejan planetas como Júpiter desaparecería y también los perderíamos de vista; el apagón sería progresivo cuánto más lejos esté el planeta.

Por otro lado, la gravedad también se mueve a una velocidad equivalente a la de la luz. Sin esa atracción solar, nuestro planeta se saldría de su órbita y comenzaría a desplazarse en línea recta a una velocidad de alrededor de 110.000 Km/h. No obstante, tardaría miles de años en alcanzar la estrella más cercana, aunque dentro de las posibilidades también cabe que pueda chocar contra otro objeto, ser atraída por la gravedad de otra estrella, o incluso por un agujero negro.
En cuanto a la temperatura media del planeta oscila alrededor de los 15-16 grados. El enfriamiento por la pérdida del Sol tampoco sería inmediato, pero sí muy intenso. Según apuntan los estudios, en tan sólo una semana se alcanzaría una temperatura de cero grados Celsius en toda la Tierra.
Sin duda una de las cosas que más preocuparían, es que sin el Sol, no hay fotosíntesis, por lo que las plantas morirían en cuestión de días o semanas. Las más grandes, como las secuoyas, podrían sobrevivir durante unos meses, pero el frío las matará antes. La producción de oxígeno se interrumpiría, pero no nos afectaría inmediatamente porque la reserva de oxígeno de la atmósfera es lo suficientemente elevada.
La mayor parte de los animales terrestres morirían de frío o hambre
Las únicas zonas habitables serían aquellas con intensa actividad geotérmica o volcánica, además de el fondo del mar que también mantendría temperaturas algo más levadas por más tiempo.
Un año, es el plazo máximo en el que se congelaría toda la superficie del océano, por lo que el agua bajo este manto de hielo se podría mantener líquida y a temperaturas más asequibles durante cerca de 4.000 millones de años. A los tres años, el frío en la superficie sería tan extremo que la atmósfera terminaría por colapsar completamente y cubrir el planeta de oxígeno, hidrógeno y otros gases solidificados.
La vida en la tierra continuaría porque los organismos extremófilos de las profundidades marinas no necesitan luz para sobrevivir y sirven de alimento a pequeños peces y moluscos. No obstante, todo esto serían suposiciones ya que no hay ningún cataclismo de la magnitud suficiente como para destruir el Sol, y que no destruya también la mayor parte del Sistema Solar, incluido nuestro planeta.
