Sao Paulo, 7 mar.- El presidente de La Federación de las Industrias del Estado de Sao Paulo (Fiesp), Paulo Skaf, anunció hoy el respaldo de esa entidad y de otras organizaciones empresariales a las manifestaciones previstas para el próximo domingo en Brasil contra el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff.
«Consideramos, por unanimidad, que este Gobierno perdió la credibilidad y la confianza y que eso está provocando el deterioro de la economía. Por eso consideramos importante participar, pacífica y respetuosamente, en la jornada del 13 de marzo», afirmó Skaf en declaraciones a periodistas.
El presidente de la principal y más influyente patronal brasileña agregó que participará en la protesta prevista en Sao Paulo, la mayor ciudad de Brasil.
Skaf anunció el respaldo de los empresarios a las manifestaciones tras un encuentro con otros líderes gremiales y con representantes del «Movimiento Brasil Libre» y «Ven a la Calle», dos de las organizaciones no gubernamentales que han convocado las marchas en las redes sociales.
Se trata de los mismos grupos que promovieron al menos tres jornadas de protestas contra el Gobierno el año pasado, una de las cuales movilizó a cerca de dos millones de personas en un centenar de ciudades del país.
Estas organizaciones reclaman la renuncia de la jefe de Estado y apoyan el juicio político que la oposición intenta impulsar en el Congreso para destituir a la mandataria.
Según Skaf, la renuncia o la destitución de Rousseff permitirá que se retome el crecimiento y aumentará la confianza de los inversores en el país.
El dirigente empresarial alertó sobre la necesidad de refuerzo policial ante supuestas amenazas de grupos que apoyan al Gobierno de enfrentarse en las calles a los manifestantes que se oponen a Rousseff.
Tanto el oficialista Partido de los Trabajadores como la unión sindical Central Única de los Trabajadores (CUT) y grupos afines al Gobierno como el Movimiento de los Sin Tierra (MST) han convocado a sus militantes a defender el mandato de Rousseff en las calles.
Esas convocatorias se produjeron el viernes después de que la policía obligara al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva a prestar declaración en el proceso por las corruptelas en la petrolera Petrobras, lo que los grupos afines al Gobierno consideraron como otro esfuerzo de las fuerzas conservadoras para justificar un «golpe» que saque del poder a Rousseff. EFE
