Puigdemont y sus secuaces encaminan a los catalanes al corralito financiero

Noticias 29/09/2017

Una Cataluña independiente, como pretende Puigdemont y sus secuaces del PdCAT, los republicanos de ERC y los antisistema de la CUP, caería en el corralito financiero porque los bancos catalanes o allí radicados perderían la financiación del BCE y con ello la liquidez necesaria para atender las necesidades de dinero de sus clientes.En septiembre de 2015 la banca española y, especialmente la que tiene su sede social en Cataluña como Caixabank y Banco Sabadell, recibieron una sería advertencia del Banco Central Europeo sobre si el proceso secesionista iniciado por Artur Mas con la convocatorioia del referéndum del 9-N. En aquella ocasión el supervisor bancario europeo y emisor del euro aseguró que si Cataluña seguía adelante con su proceso secesionista saldría de la Unión Europea y, por tanto, del euro.

La mayor consecuencia de esto para el ciudadano de a pie es que la banca catalana perdería la financiación del BCE básica para su funcionamiento y para poder atender la necesidades de liquidez, es decir, de dinero de sus clientes. La banca española, incluida la catalana, tiene claro que en caso de independencia dejaría a Cataluña y permanecería en el euro. Esto obligaría a imponer en Catalula el corralito bancario, que no es otra cosa que la prohibición de un ciudadano a sacar dinero de su cuenta bancaria aunque esta esté repleta de euros.

El BCE y el Banco de España ya advirtieron que una hipotética secesión de Cataluña colleva su expulsión de la UE y del euro y, por tanto, quedaría excluida de la línea de financiación y de la emisión de billetes de la divisa europea

Pese a esas graves consecuencias, el Banco Central Europeo (BCE) lo tiene muy claro. Los bancos españoles tendrán que abandonar Cataluña en caso de independencia. Si se quedan en un inviable Estado catalán fuera de la UE y del euro no tendrán acceso al dinero por lo que Cataluña tendrá que declarar un corralito.

En el mismo sentido, se manifestó en septiembre de 2015, el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, que avisaó a Cataluña de los inconvenientes que traería a esta comunidad una eventual secesión, entre ellos un «corralito» financiero, o la salida «automática» de la Unión Europea.

Linde explicó entonces, cuando el desafío secesionista era menor que en la actualidad, que las «tensiones graves» pueden dar lugar a corralitos.

Otro de los problemas que tendría que afrontar una Cataluña independiente sería su «automática» salida de la Unión Europea y de la zona del euro, por lo que, lógicamente, no tendría acceso a la liquidez que facilita el Banco Central Europeo (BCE) recordó Linde.

También en esa fecha, la Asociación Española de Banca (AEB) y Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA), las patronales bancarias españoles, advertían de que la exclusión de Cataluña de la zona euro comportaría que los bancos que operan allí tendrían «graves problemas de inseguridad jurídica». Añadían que un proceso como el soberanista catalán crea «inseguridades, incertidumbres y tensiones».

Sin financiación, a subir impuestos

Cataluña también se quedaría sin la financiación del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) que desde 2012 ha aportado casi 60.000 millones de euros a Cataluña, el 32% del total que ha destinado el Gobierno a rescatar a las comunidades españoles.

Además, Cataluña, que ya está considerada por bono basura por las principales agencias de rating, sería aún degrada más en su negativa nota, como ha advertido esta semana Fitch. Eso le impide acceder a la financiación de los inversores a través de los mercados financieros. Y si financiación no podría pagar ni la educación, ni la sanidad, ni la justicia, ni la seguridad, ni a los funcionarios…. ni a ninguna de las estructuras de su hipotética republica catalana, a no ser, como le gustaría a la CUP, que estableciera un tipo marginal del 90% en el IRPF de sus ciudadanos.

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