Purgar los radiadores ayuda a mejorar el rendimiento del sistema de calefacción porque su finalidad es sacar el aire que se acumula en el interior para que éste no interrumpa la circulación del fluido caloportador y el radiador pueda calentar de forma homogénea. Existen dos tipos de purgadores: automáticos y manuales:
- Ayúdate de un destornillador o de la llave del radiador para manipular el purgador. Éste posee un tornillo con una ranura en la cual debes introducir el destornillador.
- Aprieta el tornillo haciendo presión con el destornillador. Comprobarás cómo el aire comienza a ser expulsado.
- Coloca un recipiente debajo del purgador, pues suele pasar que junto con el aire también es expulsada algo de agua. De esta forma evitarás que gotee líquido al suelo.
- En el momento que compruebes que deja de salir aire y que lo único que expulsa el purgador es agua, deja de apretar el tornillo con el destornillador.
- Una vez finalizado el proceso, cierra la llave del purgador.
- Realiza estos pasos en todos los radiadores de la casa.


