Rusia celebró el pasado domingo 18 de septiembre unas elecciones de las que nadie podrá dudar de su legitimidad. Según datos de la Comisión Electoral Central de Rusia, con más del 95% de los votos escrutados, el partido liderado por Vladimir Putín, Rusia Unida, logró una amplia mayoría con más del 54,19% de los votos por el sistema proporcional y obtuvó 203 de los 225 distritos electorales. Sobre la base de esta votación mixta, la formación ocupará 343 puestos en la Cámara Baja del Parlamento ruso, el 76,22% del hemiciclo.
De los resultados de las elecciones rusas se pueden sacar dos conclusiones claras, según Eurasianet.es La primera es el refuerzo del partido de Putin en detrimento del resto, especialmente de los más pequeños. Todos los partidos pierden escaños con la excepción de Rusia Unida. La segunda conclusión es la elevada abstención, de más del 50% en general, y que supera el 70% en Moscú y San Petersburgo. Finalmente, en tercer lugar, que la comunicad internacional ha podido confirmar la legitimación del proceso electoral.
Jesús de Andrés ha sido lo reconoce en el propio El País, un periódico por cierto nada favorable al presidente ruso. Titula «Putin allana su camino”. En ese texto destaca que “a pesar de la alta abstención, la apuesta de Putin ha alcanzado cifras increíbles para un país en crisis económica. Con este resultado, que previsiblemente resolverá sus dudas sobre si presentarse o no, ha allanado su camino a la reelección dentro de dos años, la cual le permitiría mantener la presidencia hasta 2024. Ahí, y no en el Parlamento, es donde se dirimirá el futuro de Rusia. Al fin y al cabo, como decía uno de los dirigentes de Rusia Unida, el exministro de Interior Borís Grizlov, la Duma no es lugar para discusiones».
Rubén Ruiz Ramas, en un artículo publicado Agenda Pública y El Periodico, concluye que “una mirada superficial a los resultados del pasado domingo en las elecciones legislativas rusas conduce a destacar, sin mayor matiz, la apabullante victoria de Rusia Unida con 343 escaños en la Duma de 450 posibles, esto es, un 76,2% de la cámara. Una mayoría que a nivel institucional permite reformar la Constitución a placer y da garantías a Putin para su reelección en 2018. El dominio institucional no refleja sin embargo un regreso al consenso putiniano previo a 2011. Más bien se evidencia la singular dualidad de una ciudadanía parcialmente entregada al liderazgo de Putin, pero absolutamente alejada de cualquier proyecto político representado en las urnas, incluido el de Rusia Unida. El consenso putiniano es frágil más allá de Putin. Tres elementos permiten, en conjunto, sostener esta afirmación: el favor del sistema electoral; las numerosas irregularidades del proceso electoral; y la esperanzadora alta abstención registrada en los comicios».
