El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, deja plantado al primer ministro griego, Alexis Tsipras, quien se reunirá este viernes con algunos líderes de países del sur de la Unión Europea (UE) en una cumbre que espera sirva para forjar un frente común contra las políticas de austeridad y contra la Europa a tres velocidades.
Tsipras, incumplidor de su propio programa electoral, ha dado un rejón a los pensionistas y funcionarios públicos tras el corralito en el que sumió a Grecia por su órdago contra la ‘troika’.
A la reunión asistirán los líderes de los rescatados Chipre y Portugal y se sumarán países con un crecimiento nulo en el segundo trimestre, como Francia e Italia. También estará presente Malta. En su lugar, acudirá a la cita el secretario de Estado para la UE, Fernando Eguidazu.
Está previsto que la reunión comience a las 13.00 hora local (10.00 GMT) y se prolongue unas seis horas, almuerzo de trabajo incluido.
En una conversación telefónica mantenida esta semana con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, a modo preparatorio de la cumbre de líderes el próximo día 16 en Bratislava, Tsipras esbozó sus visiones para la Europa después del «brexit», ideas que espera que sus socios mediterráneos respalden.
Su máxima aspiración es detener el frenesí de la austeridad y sustituirlo por políticas abocadas a impulsar el crecimiento y la creación de empleo. Para ello propuso, según un comunicado de su oficina, reforzar el denominado paquete Juncker de créditos para proyectos orientados a impulsar la economía, y flexibilizar la política financiera para posibilitar una mayor cohesión social.
Según señaló a los medios locales la portavoz del Gobierno, Olga Yerovasili, el objetivo de la cumbre es lograr que los países del sur cierren filas en torno a esas ideas.
«Las voces europeas contra la asfixia financiera se hacen más fuertes y la ‘escuela Schäuble‘ ha tenido que dar pasos atrás… Es necesario abandonar el dogmatismo, es necesario para garantizar la supervivencia de la UE. La Europa de varias velocidades y de las desigualdades laborales y sociales está a punto de desintegrarse», opinó Yerovasili.
Para el Gobierno de Tsipras lograr un frente común es de importancia capital, habida cuenta de que en los próximos meses afronta una difícil negociación con los acreedores en la segunda revisión del tercer rescate financiero. En las próximas semanas Grecia todavía tiene que cumplir una serie de requisitos para poder cobrar un subtramo de 2.800 millones pendiente de la primera revisión, pero sobre todo tiene que abordar la reforma laboral que le exigen los acreedores a cambio de mantener las ayudas.
Si no cumple esta serie de condiciones, no podrá en principio abrir el debate sobre el alivio de la deuda, su principal caballo de batalla en la negociación con los acreedores.
