Haber incrementado la presión fiscal en España a máximos de toda la Democracia es insuficiente para el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. «Hace falta recaudar más, y bajar el gasto público» con el objetivo de volver a niveles de 2007.
Rajoy ha afirmado a los presidentes autonómicos que su objetivo es preservar y, si es posible, mejorar el Estado del bienestar, pero ha advertido de que aún falta por recuperar recaudación y reducir gastos para situarse en niveles previos a la crisis económica. El único impuesto que aún no ha recaudado más que en 2007 es el impuesto de Sociedades, ya que IRPF e IVA han superado ampliamente los niveles récord de hace una década.
Rajoy ha hecho un repaso del cuadro macroeconómico previsto para este año en su intervención inicial en la VI Conferencia de Presidentes que se celebra en el Senado. Tanto su intervención como la de los máximos dirigentes autonómicos ha sido a puerta cerrada, pero fuentes del Gobierno han informado de las líneas generales planteadas por Rajoy.
Así, ha expuesto que en 2017 prevé que España recupere el 10% del PIB perdido con motivo de la crisis y que se creen 400.000 empleos, con lo que el paro se situaría en el 17,6%.
La recaudación cae por el impuesto de Sociedades, pero el gasto se dispara
Rajoy ha subrayado que en el presente ejercicio la recaudación seguirá subiendo, pero que será difícil que llegue a los niveles de 2007. En concreto, ha informado de que esa recaudación estará aún 20.000 millones por debajo de la existente hace diez años, pero el gasto se situará 40.000 millones por encima del registrado entonces.
Tras insistir en que también se tiene que seguir recuperando empleo, ha precisado el desglose del gasto social por parte de las administraciones públicas.
Las pensiones se comen casi el 30% del gasto público
Un 28,3 por ciento se destina a pensiones; un 14,2 a sanidad; un 9,3 a educación; un 4,4 a desempleo, y un 6,5 a otros gastos sociales. Para Rajoy, el gran reto es preservar el Estado del bienestar «y si es posible mejorarlo», según sus propias palabras.
El jefe del Gobierno ha enumerado, asimismo, una serie de retos para la economía española en 2017: el «brexit», un aumento del proteccionismo –sin citar a Donald Trump-, la subida del precio del petróleo y en consecuencia de la energía y del IPC, y la posibilidad de que se incrementen los tipos de interés.
Respecto al «brexit», ha señalado que hay que esperar a que se concrete la negociación para la salida del Reino Unido de la UE, pero ha precisado que el objetivo es que haya los menores cambios posibles.
Una muestra de la trascendencia de mantener una buena relación con el Reino Unido es que, según ha explicado, es donde más inversiones españolas hay, y 100.000 españoles viven en ese país mientras que 300.000 británicos residen en España.
También ha destacado el espíritu europeísta de España y la necesidad de que la UE adopte decisiones que resuelvan los problemas reales de los ciudadanos para evitar que surjan fuerzas políticas anti-europeas.
De ahí que haya destacado la necesidad de hacer frente a retos como la inmigración, la seguridad interior y el paro juvenil.


