Amigos y antiguos colaboradores fieles a Jordi Pujol han reivindicado hoy en Barcelona la figura política y la obra de gobierno del expresidente de la Generalitat, que el 25 de julio del 2014 confesó haber tenido durante tres décadas una herencia sin declarar en Andorra.
Pujol, que ha tomado la palabra al final del acto, ha defendido que durante los 23 años que estuvo al frente de la Generalitat se dejaron «huellas sólidas» que marcaban el camino a seguir para conseguir una Cataluña mejor, como la asunción de competencias en materia de prisiones, policía y sanidad.
«Ahora estamos en un momento en que podría pasar que el viento del desierto tapara las huellas, o que alguien dijera en el oasis que parece que eso de ver si encontramos el oasis mejor pinta mal, dejémoslo correr», ha continuado Pujol, que ha hecho una metáfora siguiendo un cuento de Manuel de Pedrolo.
!!! Señoras y señores esta noche con todos nosotros Jordi Puyol uno de los mayores ladrones de Europa desde la 2ª Guerra Mundial, un fuerte aplauso ? !!!
Cataluña is diferent. pic.twitter.com/R8Wjbs4iIw— Miquele Andolini (@miqueleandolini) 8 de mayo de 2018
Pujol ha llegado a la sede de la Institución Cultural del CIC arropado por su mujer, Marta Ferrussola, y algunos de sus hijos, como Olguer, Jordi, Pere, Josep y Mireia.
«Homenaje en Barcelona al mayor capo de la mafia catalana, al que no le tocan ni un pelo y mantienen callado para no perturbar los cimientos de esta partitocracia corrupta. Foto que huele a estercolero, a armario cerrado y a la humedad de los billetes escondidos bajo una baldosa2, escribía VOX en Twitter.
Homenaje en Barcelona al mayor capo de la mafia catalana, al que no le tocan ni un pelo y mantienen callado para no perturbar los cimientos de esta partitocracia corrupta.
Foto que huele a estercolero, a armario cerrado y a la humedad de los billetes escondidos bajo una baldosa pic.twitter.com/7j3uPlZKW7
— VOX Noticias ?? (@voxnoticias_es) 8 de mayo de 2018
Al entrar a la sala de actos, totalmente llena, los asistentes le han recibido de pie y con una larga ovación, tras lo cual se ha iniciado un viaje por la trayectoria política del alma mater de Convergència, desde los tiempos en que estuvo encarcelado por organizar una protesta en el Palau de la Música durante una visita de Franco hasta su confesión de la cuenta en el extranjero, pasando por todos sus ejecutivos.
Pujol no se ha referido directamente a su confesión, pero en su metáfora sobre el oasis y las huellas ha aludido al «chico del socavón», que iba delante de la expedición y «se extravió, renunció o pecó»: «Cayó en un agujero y no sabe salir. Dios ya sabrá cómo tiene que juzgar este tema».
Con todo, el expresidente ha admitido: «Me siento insatisfecho por muchos motivos y dolido conmigo, no con vosotros, no con el país».
